McFly Allmylife

McFly Allmylife

So did I make you happy?

Capítulo 40: it was only a kiss

WEP. Llego un día antes, pero bueno. Yo no sigo ni mis propios calendarios, en fin...


SE LO DEDICO A LORENA, QUE SE ACABA DE GRADUAR Y SE MERECE MILLONES Y MILLONES DE CHUCHERÍAS, QUE LA QUIERO MUCHO Y ESPERO QUE LA GUSTE MI HUMILDE REGALO =)

 

 

Me quedé paralizado. Era como una de esas veces en las que muere alguien que parece inmortal, como Elvis, o te dicen que el precio de la gasolina va a bajar, que no te lo crees. Tu mente se cierra porque no puede ser verdad.


Yo: creo que no te he entendido bien.

Tn: sí, me has entendido, me has entendido porque eso fue lo que hice, y ojala pudiera dar marcha atrás y mirarlo todo fríamente...

Yo: ¿le devolviste el beso a Ben?


Asintió, sin mirarme, con las lágrimas anegando sus ojos.


Yo: ¿por qué?

Tn: ¿acaso no es obvio?

Yo: no, _____(tn), joder. No es nada obvio que beses a uno de mis amigos.

Tn: acababa de decirme que te habías tirado a otra, me llené de furia, sentí que habías pisado mi dignidad y lo hice por venganza, por... por...

Yo: ¿y le creíste sin más? ¿Te dice que te he puesto los cuernos y le crees con los ojos cerrados? ¡Eres la ostia! ¿Eso es lo que confías en mi, eh?

Tn: Dan, por favor, entiéndeme...

Yo: ¿qué cojones quieres que entienda? ¿Te crees que sería capaz de hacerlo? Tirarme a otra teniéndote aquí. ¿Es que se te ha olvidado que estoy enamorado de tí? Que no eres un calentón, _____(tn).

Tn: deja de decir eso, por favor, no puedo soportarlo. No sabes el asco que me doy ahora mismo.


Me levanté del sofá, demasiado asqueado y furioso para seguir parado. Comencé a dar vueltas por el salón, necesitaba romper cosas. Desde fuera podía parecer que solo había sido un beso, por venganza, por dudas, por... Y podía incluso tener sentido, si eras tan orgullosa como lo era ______(tn) sería casi lógico, ojo por ojo como se suele decir. Pero no era eso lo que me dolía, no que hubiera besado a Ben, sino que le hubiera creído con tanta facilidad. Que no hubiera recordado en ese momento aquellas cosas que la confesaba en mis ataques de romanticismo empalagoso.


Además, era la primera vez que me ponían los cuernos. ¿Cómo se digería eso? Siempre era yo quien los ponía, o quien cortaba, o quien la cagaba, así que eso era nuevo para mí.


Me acerqué a la ventana y comprobé que la lluvia ahora apretaba, mojando completamente la calle, y creando pequeños charcos. Miré el reloj, comprobando que pasaban de las siete y que su madre tenía que estar a punto de llegar, sería mejor que me fuera.


______(tn) se levantó del sofá y se acercó a mi, poniendo una mano en mi brazo izquierdo con delicadeza, pero la aparté, sin brusquedad, pero no quería que me tocara en esos momentos. No quería saber nada de ella.


Tn: Danny...

Yo: no lo entiendo...

Tn: yo tampoco.


Me giré y la miré, directamente a los ojos, y aunque verla llorar siempre había sido algo que podía conmigo, no lo fue en esa ocasión.


Yo: ¿por qué lo hiciste? ¿Estabas borracha?

Tn: sabes que no bebo, además, el alcohol nunca es excusa.

Yo: pues no me entra en la cabeza.


Me alejé de ella y de la ventana y recogí mi teléfono de encima de la mesa, para irme de allí.


Tn: Danny, espera, hablemos...

Yo: no me apetece hablar contigo ahora.

Tn: sólo fue un beso...

Yo: ¿solo?

Tn: por favor...

Yo: un solo beso está cargado de miles de intenciones, _______(tn).


La cara le cambió cuando escuchó esa frase, creo que la maté un poco. La miré un instante más y salí de su salón, recogiendo mi chaqueta de su perchero y salí de su casa, cruzándome con su madre en la puerta, a la que ni siquiera saludé. Me monté en el coche y me alejé de allí.



POV NORMAL


Ni siquiera un minuto de tregua. Te estabas ahogando prácticamente con las lágrimas que brotaban de tus ojos, intentando en vano ocultarlas de tu madre, que acababa de entrar al salón tras la salida de Danny.


Madre: hija, ¿se puede saber qué hacía ese muchacho aquí? ¿Yo qué te dije de volver a verle?


Entró al salón, tras haberse quitado el abrigo y tú te levantaste del sofá, ocultando tu cara de ella, pero era madre, y todas las madres tienen un sentido arácnido para detectar cuando a sus hijos les ocurre algo.

Te interceptó de camino a las escaleras y te giró del brazo con brusquedad, para mirarte directamente a la cara.


Madre: ¿qué ha pasado?

Tú: nada.

Madre: ¿y por qué lloras?

Tú: ¡por nada!

Madre: hija, soy tu madre, puedes contarme las cosas.


Sí, claro. Una madre, por mucho que lo intenten algunas, nunca es una amiga. Y la tuya mucho menos.


Madre: ¿os habéis peleado?

Tú: no, esta es nuestra manera de demostrarnos que nos queremos.

Madre: ¿qué ha pasado? Mira que como sea culpa suya se va a arrepentir de...

Tú: mamá, déjalo, ¿vale? Nos hemos peleado, ya está. Puedes estar contenta.


Dicho lo cual, subiste a tu cuarto y te encerraste en él. Te tiraste de cabeza a la cama, con esa sensación de querer dormir una eternidad y más o de morirte directamente. Incertidumbre. Eso sentías. Danny había salido de tu casa cabreado y dolido, y ahora mismo no sabías lo que erais, pero lo más probable es que ya no fuerais nada. Apretaste los ojos con fuerza, como si echaras ese pensamiento de tu cabeza y te abrazaste a la almohada, echa un ovillo. Las lágrimas seguían ahí, cayendo por tus mejillas, pero ya no las echabas cuenta. Nunca te habías sentido así y era algo extraño. Sí, habías tenido alguna que otra penuria por amor, lo típico: un chico que no te hace ni caso, una pelea tonta, algunas palabras dolorosas... Pero nunca eso. Nunca la culpa había sido tuya, y mucho menos por ponerle los cuernos a la persona más importante de tu vida.


Te quedaste dormida sin querer, te ocurría siempre que llorabas, se te ponía dolor de cabeza y te entraba sueño. Despertaste casi a la hora del a cena sin haber hecho nada de deberes ni haber estudiado, y tenías examen al día siguiente, y al otro, y al otro... Te levantaste de la cama y saliste hacia el baño, a lavarte la cara de muerta que tenías para estudiar un poco hasta que tu madre anunciara la cena, aunque no te apetecía hacer ni una cosa ni la otra, ni cenar ni estudiar.

Miraste la BB, buscando algo que sabías que no iba a aparecer, quizás una llamada, o un mensaje extraviado. Nada. Ni una señal. ¿Se lo habría contado ya a los chicos? ¿Pensarían ellos que eras una puta, como tú misma pensabas? Tuviste que tragarte el nudo que se estaba formando de nuevo en tu garganta para no echarte a llorar de nuevo y te pusiste a estudiar Filosofía, que la llevabas bastante mal. No pudiste evitar acordarte de cuando Danny te "ayudó" a estudiarla, diciendo que Sócrates había jugado en el Bolton... Era imposible concentrarse, todo, absolutamente todo, te traía recuerdos con él, sobretodo la cama... ¿Dónde estaría Danny ahora? ¿Habría salido y te estaría pagando con la misma moneda? ¿Haría algo por despecho? Y en caso de hacerlo... ¿se arrepentiría después?


Bufaste, con el ahogo instalado en el pecho y miraste al techo para respirar hondo. La puerta de tu cuarto se abrió tras una pequeña llamada y tu padre asomó la cabeza por ella, tímidamente.


Padre: hija, a cenar.

Tú: no creo que baje, no tengo hambre y me queda mucho por estudiar.

Padre: pero tienes que comer, llevas aquí toda la tarde.

Tú: papá, que no quiero nada.

Padre: ¿te subo un vaso de leche con galletas?

Tú: papá.


Le miraste con dureza, para que se fuera y dejara de ser tan amable, porque era lo último que querías, pero hizo todo lo contrario. Entró a tu cuarto, cerrando la puerta tras él, y se acercó a ti.


Padre: mamá dice que te has peleado con Daniel.

Tú: ¿y?

Padre: ¿es verdad?

Tú: sí.

Padre: vaya... ¿Culpa suya?

Tú: no. Ha sido mía.

Padre: pues pídele perdón, me caía bien ese muchacho.


Lo acompañó de una sonrisa tierna y a ti se te escapó otra, tu padre era un padre peculiar, pero era un buen padre. Se te aguaron los ojos sin querer, y no lo pasó por alto.


Padre: nunca lo pases mal por un hombre, _____(tn), por mucho que le quieras o él te quiera a ti. Ningún hombre se merece las lágrimas de una mujer.

Tú: ya... pero no soy de madera, y el sentimiento de culpa no se olvida durmiendo.

Padre: pero sí pidiendo perdón.


Quizás, y tú no le habías pedido perdón a Danny, solo le habías contado lo que habías hecho y porqué, pero no le habías dicho ni que te arrepentías ni que lo sentías. Lo más seguro era que no sirviera de nada, pero tu conciencia se quedaría más tranquila.


Terminó cediendo él, dejándote que estudiaras pero, ni un cuarto de hora más tarde, subió de nuevo, tonel vaso de leche y las galletas y te conminó con una mirada a que te lo tomaras.


Continuaste estudiando un par de horas más, pero no te entraba nada en la cabeza. Ibas a suspender, lo tenías asumido. Un par de horas más tarde soltaste el libro y te pusiste a dormir, porque lo necesitabas. Igual al día siguiente todo había cambiado y esas últimas semanas solo habían sido una negra pesadilla. Necesitabas que fuera eso. Con todo tu corazón.



Pero no lo era. Y pasaste todo el lunes deprimida, llorando sin querer que te vieran y aguantando los consuelos de tus amigas, que aunque lo hacían con toda su buena fe, no conseguían nada.


Al tocar el último timbre, Lucy y tú ibais de camino al autobús, y sabías que te iba a decir algo.


Lucy: te lo dije.

Tú: odio que me digas te lo dije.

Lucy: eso no quita que lo hiciera. Te dije que no le dijeras nada a Danny, que sólo había sido un beso, y que no te iba a perdonar.

Tú: pues muy bien, acertaste. ¿Te doy un pin?


Sí, también tenías un humor de perros, pero Lucy te conocía y sabía que odiabas que te dijeran ese consabido "te lo dije". Sí, te lo había dicho, te había advertido sobre ello y no la habías hecho caso. ¿Y qué? Era tu vida y eran tus errores, y tendrías que afrontarlos tú por mucho que doliera.


Pasaste todo el día auto marginada. Llegaste a casa e intentaste contactar con Danny miles de veces, sin resultado todas ellas. Sabías que ese día lo tenia libre por que al día siguiente McFly volaba hacia España, y que no te lo cogía porque no quería.


Tu madre tuvo la deferencia de no preguntarte nada ni ponerse pesada contigo, porque de lo contrario lo más probable era que la hubieras mordido o algo por el estilo.


Justo después de la cena, estabas repasando la filosofía helenística del examen del día siguiente, cuando tu BB vibró por la llegada de un mensaje por WhatsApp. Te sobresaltaste pero cogiste el teléfono y comprobaste de quién era el mensaje.


Danny.


El corazón te dio un brusco vuelco y tardaste unos segundos en reaccionar. Solo podía decirte dos cosas. Una, que lo olvidaba todo y que podíais seguir tal y como estabais antes, y dos, que te odiaba, cortaba contigo, te repudiaba y que había empezado a hacerte budú. Vale, quizás no fuera tan exagerada la segunda opción (o eso esperabas), pero te habías puesto muy nerviosa. Querías abrir ese mensaje y ver qué decía, pero te daba miedo al mismo tiempo.


Terminaste por abrirlo porque la curiosidad mató al gato y lo leíste rápidamente, para minimizar el dolor que pudieran causarte sus palabras.


Hay un libro tuyo del instituto en mi casa, pásate mañana a primera hora a por él si le necesitas, estaremos muy ocupados estos días.

 

Nada más. Totalmente impersonal. Sin denotar furia, ira, dolor, rencor o algo... Nada. Solo un aviso y ya está. ¿Cómo se sentiría él? ¿Se sentiría igual de mal que tú?

Bufaste de nuevo, le contestaste un parco "de acuerdo" y te metiste de lleno en los apuntes o terminarías sin estudiar nada...


 

Capítulo 39: apologies.

Jep. Creo que a partir de ahora subiré dos capítulos a la semana. CREO. Está sin corregir ni nada, lo siento si hay cosas raras, tirad de imaginación xD


Se lo dedico a Mimi, que la quiero musho.

 


POV DANNY


Aparté a los perros con el pie para que no vinieran conmigo y me monté de nuevo al coche. Estaba reventado, pero reventado de necesitar dormir días enteros, y eso que no había empezado la gira todavía...


Lo único que había hecho al llegar de Liverpool había sido darme una ducha, cambiarme de ropa y dejarme chupar por los perros un rato, pero tenía que ir a verla.


Había decidido ponerme una camiseta que ella misma me había regalado un par de días antes de empezar con los viajes, sería una manera de hacerla la pelota y que se la ablandase el corazón, porque tenía que estar rabiosa conmigo, igual y hasta me arañaba...


De cualquier manera, conducía hacia su casa. Puse la radio para que el silencio no fuera tan espeso y decidí dejar de pensar como la pediría perdón. Que saliera como saliera, lo único que tenía que hacer era ser sincero y humilde.


A menos de 10 minutos de su casa, el sonido de la llegada de un mensaje por WhatsApp me distrajo. Cogí el móvil del asiento del copiloto, donde lo había dejado al entrar, y vi que se trataba de Harry. Lo abrí sin dejar de prestar atención a la conducción.


Deberías ir a ver a _____(tn). No te preocupes pero preocúpate. Sé que la ocurre algo y no quiere decirme qué.

 

Cojonudo, ahora me sentía mucho mejor. Si ya suponía yo que estaría mal, el mensaje de Harry no había hecho más que confirmarlo y agravarlo. Y este coche no conducía más rápido, me cago en Espinete en bicicleta.


Diez minutos después por fin aparqué delante de su casa y percibí que había empezado a llover. Camine apuradamente hacia su porche y llamé al timbre tras mirar la hora. Su padre volvía del trabajo a las cinco y media y su madre a las siete. Eran las seis y media. No ibamos a poder hablar nada..


Llamé al timbre para no perder más tiempo y se oyó un débil "voy" a través de la puerta. Me humedecí los labios, muy nervioso, sintiendo el frío viendo y las pequeñas gotas de agua impactar contra mi. Me empezaban a sudar las manos incluso. "¡Vamos, Danny, que no tienes quince años!", me dije a mi mismo.


La puerta se abrió y por ella apareció ____(tn). Llevaba un pantalón de chándal y una sudadera amplia, el pelo mal recogido en un moño y los ojos rojos como si hubiera llorado. Aún así me pareció que estaba delante de la chica más guapa del mundo. Lo que hace el amor, joder...

Sorbió por la nariz, echándose un mechón rebelde hacia atrás, y me miró con timidez.


Yo: ¿puedo pasar?

Tn: ¿para qué?

Yo: para arreglar lo nuestro. Te debo una disculpa.

Tn: no me debes nada, Danny.


No me gustaba cuando me llamaba Danny, algo solía ir mal cuando empleaba esa palabra. Para ella era Dan, o pecoso, o cualquier tontería o cursilería, pero no Danny. Sonaba frío y enfadado.


Yo: claro que si, ____(tn), déjame pasar y hablemos.


Pareció pensárselo un poco, y eso me dolió. ¿Ni siquiera quería hablar conmigo? No hablaba de reconciliación si no de... algo, que me insultara o me pegara por haberla tratado tan mal el sábado anterior. Que sacara ese carácter tan suyo que sacaba cuando nos peleábamos.

Terminó inclinando la cabeza y haciéndose a un lado de la puerta, por la cual pasé y dejé el abrigo en el perchero.


Yo: ¿ha venido tu madre ya de trabajar?

Tn: no, viene a las siete.

Yo: mejor, no quiero que encima te regañe por mi culpa.


_____(tn) levantó la mirada de sus pantuflas y me miró, como si la sorprendiera que me preocupara por ella. ¿Qué cojones nos había pasado?


Pasamos en silencio a su salón y nos sentamos en el sillón, distanciados el uno del otro. Acorté el espacio entre nosotros por que no podía soportarlo, y me senté a su lado, acariciando su cuello y alzándola la cara.


Tn: tengo que decirte una cosa, Danny.

Yo: yo también y, por favor, déjame hablar a mí primero.

Tn: no, no, es importante, es sobre Ben...

Yo: lo mío también es sobre Ben.


Bajó la cabeza de nuevo, entre enfadada y resignada, y decidí aprovechar para hablar yo antes.


Yo: lo siento.


Me miró, pero no la di tiempo a decir nada.


Yo: siento mucho cómo te hablé el sábado y todo lo que te dije...

Tn: no pasa nada.


Pero sí que pasaba, no era tan tonto como parecía. Tomé su cara con una de mis manos y vi que tenía la mirada cubierta de lágrimas.


Yo: nada no te hace llorar.

Tn: Ben no es...

Yo: olvídate de Ben, _____(tn), no sé porqué tengo estos estúpidos celos hasta del aire. Llevamos más de una semana sin vernos y cuando por fin vuelvo a casa todo lo que hago es gritarte y tratarte como una mierda.

Tn: ...

Yo: lo siento mucho, princesa.


Lloró más aún. Yo intentando arreglar las cosas, disculparme y que volviéramos a estar bien y solo conseguía hacer que llorase más.

Suspiré, sintiendo que la había cagado, y la abracé. Después de más de una semana sin tocarla, sin besarla y sin nada, se sentía bien volver a tener contacto con ella, en una pareja ese tipo de menudencias eran necesarias, y últimamente habíamos prescindido de ellas. La había echado de menos.


Me separé instantes después, intentando explicarla porqué había reaccionado así el fin de semana pasado.


Yo: estoy teniendo una semana muy dura, con la promoción del cd, la planificación de los viajes, de la gira, las sesiones... Y lo pagué contigo.

Tn: entiendo que estés cansado.

Yo: sí, lo estoy, Hace días que no duermo más de 5 horas seguidas y llevo más litros de café que yo que sé, pero no es excusa para tratarte así.

Tn: ya...

Yo: estaba deseando llegar a casa para verte y no consigo que dejes de llorar...

Tn: me tiene que venir la regla, tranquilo, son las hormonas...

Yo: sí, las hormonas...


Sonreí parcamente, tanteando el terreno, y ella suspiró, un suspiro triste y decaído pero que a pesar de todo me pareció que me había perdonado.


Yo: te he echado de menos estos días, princesa.

Tn: es irónico que digas eso.

Yo: ¿por qué?

Tn: porque no he dejado de pensar en ti en toda la semana.

Yo: mejor xD


Suspiró de nuevo (¿por qué no dejaba de suspirar?), y me miró. Me estaba ocultando algo, en ese momento lo supe.


Yo: ¿qué pasa?

Tn: no sé cómo decirte esto...

Yo: hablando.

Tn: pero tengo miedo.

Yo: ¿miedo? ¿De qué?

Tn: de que no me comprendas, y no quieras saber nada de mí.


¿De qué cojones estaba hablando?


Yo: me estoy empezando a asustar...

Tn: preferiría no... no tener que decirlo, pero no puedo callármelo.

Yo: ¿qué ocurre? Harry me ha mandado un mensaje muy raro cuando venía hacia aquí.

Tn: sí, se ha ido preocupado.

Yo: no estarás enferma, ¿no?

Tn: ¿enferma?

Yo: dime que no, _____(tn), por favor.

Tn: no, no estoy enferma... Ojala.

Yo: vale, déjate de preámbulos, me estás acojonando.


Se irguió en el sofá y se frotó las manos contra las rodillas en un gesto de nerviosismo que se me contagió enseguida.


Tn: es sobre Ben.

Yo: ¿otra vez sobre eso? Te acabo de decir que lo...

Tn: no, no es por lo del sábado, bueno sí, pero no lo que tú crees.

Yo: aclárate.

Tn: a ver... El sábado, cuando me dijiste que me fuera a casa, que... que no querías que estuviera en la tuya... me quedé rota. Me sentí despreciada y todo por unos celos infundados...


La dejé que siguiera hablando, sintiéndome más capullo de lo que ya me había sentido ese finde, enterándome de lo que había sentido ella en esa pelea.


Tn: ayer, domingo, Ben vino a casa a intentar animarme un poco y le conté lo mal que he pasado esta semana, mis ralladuras y mis temores.

Yo: ¿qué temores?

Tn: eso da igual ahora.

Yo: ¿qué temores?


Rechistó mirándome con reprobación en la mirada, pero se la sostuve, dispuesto a que me lo contara a mí también, no solo a mi amigo.


Tn: sentía, que... que te agobiaba... que te estorbaba.... Que te habías cansado de mí... No quería... No podía ser una más, ni que me reemplazases por otra. Sentía que lo nuestro había sido ya, que empezarías con la gira y volverías a codearte de gente de tu mismo nivel, de mujeres guapas y que te pegasen más que yo... y me empecé a rallar. No te veía nunca y me sentía insegura.

Yo: dime que estás bromeando.

Tn: ojala, Danny.

Yo: princesa, yo no voy a...

Tn: ni me lo digas. No me lo merezco.

Yo: hahahahahah ¿qué tontería es esa?


Se frotó esta vez los ojos y sentí que estaba a punto de confesarme que había matado a alguien o algo así.


Tn: Ben vino ayer a verme y estuvimos hablando, le conté todo esto, me... me liberé con él.

Yo: sí, os habéis hecho buenos amigos, me alegro de que le hayas tenido para...

Tn: ¡NO, DANNY, JODER! ¡NO SABES NADA!


Claro que no sabía nada, porque no dejaba de divagar como si esquivara el tema.


Yo: pues dímelo.

Tn: empezó a llenarme la cabeza con más inseguridades, insinuándome cosas que... Le empecé a creer, mis miedos estaban ahí, el miedo a que te liaras con la primera que pasara, que... Y él no dejaba de decirme que eras Danny Jones y... Me llenó la cabeza de dudas...

Yo: no te he puesto los cuernos, _____(tn). Sabes que no lo haría.

Tn: lo sé, y no sé porqué... ¡Dios!


Miró hacia el techo y vi sus ojos humedecerse con lágrimas que iban a caer de un momento a otro. Lo estaba pasando mal, algo la atormentaba y de un modo u otro sabía que Ben tenía la culpa.


Yo: ¿qué ha pasado con Ben?


Me miró un solo segundo y luego siguió, con la vista fija en sus manos. ¿Le daba vergüenza mirarme a los ojos?


Tn: sospeché que quizás él sabría algo de tus posibles... ya me entiendes. Y me dejó ver que sabía cosas, cosas que yo necesitaba saber. Al principio se hizo el tímido, rehuyendo el tema, pero se lo pedí, le pedí la verdad.

Yo: ¿sobre si te había puesto los cuernos?

Tn: sí, y me dijo que... que os lo contabais todo y que... Que lo habías hecho. El miércoles de la semana pasada, después del concierto en Leicester.


Ahí me bloqueé. ¿Cuándo había yo echado un polvo ese día que no me acordaba?


Yo: pero si después del concierto en Leicester Tom y yo nos quedamos en el hotel... Pudd sí que salieron a tomar algo, pero yo no...

Tn: ya...

Yo: es verdad. Luego Harry se rió de mi por no haber salido, le extrañaba.

Tn: sí, si te creo. Ahí está el problema. En que Ben me mintió.

Yo: eso desde luego, ¿pero para qué querría Ben mentirte?

Tn: porque le gusto.

Yo: eso ya lo sé. Habría que ser ciego para no sentirse atraído por ti.

Tn: y me besó.


Vale, eso ya era otra cosa muy, muy diferente.


Yo: ¿cómo que...? ¿Te besó?

Tn: sí, no le vi venir... Le dije que no, que yo estaba contigo, que... Pero no me escuchó y siguió llenándome la cabeza de pájaros, picándome, diciéndome que si después de saber que me habías puesto los cuernos iba a seguir siéndote fiel...

Yo: pero qué hijo de puta.


HIJO DE PUTA. Con mayúsculas. ¿Pero cómo podía ser tan rastrero? Cuando hablaba con él me prometía que cuidaba de ella, que la ayudaba en lo que podía y... Cabrón.


Yo: tengo que hablar con él. Le voy a partir la cara.

Tn: Danny, no. Por mí no.

Yo: no, por mi abuela de Bolton, no te jode. ¿Por qué eres tan buena con él? ¿No ves que te ha manipulado?

Tn: sí, ahora sí lo veo, pero...

Yo: princesa, deja de rayarte, la culpa no es tuya, es mía por confiar en él.

Tn: Danny, por favor, escúchame.

Yo: te estoy escuchando, pero la ostia se la lleva como que me llamo Daniel.

Tn: entonces también tendrías que pegarme a mí.

Yo: ¿que... qué? ¿Por qué?

Tn: porque... le devolví el beso.

 


¡DESEADME SUERTE CON LOS EXÁMENES!


Lof ya<3

Capítulo 38: lies, lies, lies...

Lo primero: OTRO QUE SE CASA, AIS JOPÉ, QUE GONITO TODO :'(

 

 

Lo segundo: enamoraos de este hombre, por favor, que encima va a dar guerra xd:  http://distilleryimage10.s3.amazonaws.com/decbcd6a9f6d11e19e4a12313813ffc0_7.jpg

Lo tercero: capitulashion dedicashion a @GelenEquisde, porque echaba de menos sus *normales por el culo* comentarios.

Lo cuarto: que leáis, que ya me callo xD Va sin corregir, lo siento, Lorena, pero me aburre leer mi propio fic xD

 

 

 

Al día siguiente te levantaste porque era lunes y tenías instituto, pero si hubieras podido, no habrías salido de la cama en todo el día. Era uno de esos días en los que simplemente, no te apetece hacer nada, en los que te sientes demasiado débil para enfrentarte al mundo


Llegaste a clase con la hora pegada al culo y te sentaste en tu sitio, saludando a tus amigas con un movimiento de cabeza, algo que no les extrañó, a esas horas nunca tenías humor para ser más amable.


Las tres primeras horas pasaron demasiado lentas para ti, los profesores hablaban sin parar y vosotras copiabais sin poder tomaros un respiro, por lo que hasta la hora del recreo no se fijaron en la cara de muerta que llevabas. La primera en notártelo fue Lucy, no se le escapaba una.


Lucy: ¿qué te pasa? Qué cara que tienes...

Rose: le tiene que venir la regla, seguro.

Lucy: le tenía que haber venido hace dos semanas, por la regla no es.

Paula: será por el examen de Historia, yo apenas duermo.

Rose: pero si sabe que la va a suspender, ya que se la deje para la recuperación...

Lucy: eres única dando ánimos...

Tú: he besado a Ben.


Así conseguiste que se callaran y dejaran de especular sobre tu menstruación o tus notas, aunque tenían razón en todo lo que habían dicho.

Se hizo un silencio entre ellas, y notabas sus miradas posadas en ti, como águilas.


Lucy: ¿que has hecho qué?

Rose: ¿a Ben?

Paula: ¿por qué?

Lucy: ¿se puede saber qué tienes en la cabeza?

Rose: ¿y Danny, qué? ¿Eh?

Paula: ¿no lo explicas?


Sí, mejor... Intentaste tragarte el nudo que tenías en la garganta desde la tarde del domingo, y les explicaste todo lo que había pasado, la pelea con Danny, la confesión de Ben, tu indecisión, el primer beso de Ben y tu revancha.


Rose: o sea... que Danny...

Lucy: imposible. Sabes que pierde el culo por ti. Yo no me lo creo.

Paula: ¿y qué sentido tiene que la mienta?

Tú: eso.

Lucy: ¿pero cómo podéis ser tan tontas? ¿Es que no te das cuenta que lo ha hecho a posta? Que solo quiere ponerte en contra de Danny para llevarte al huerto.


Por primera vez en tu vida, no la hiciste caso, a pesar de que Lucy siempre atinaba en esos temas, pero no. Ben no sería tan rastrero.


Tú: eres una mal pensada, Lucy, somos amigos, los amigos...

Lucy: los amigos no besan a las novias de otros amigos, ni le meten ideas en la cabeza ni tontean con ellas como él ha tonteado contigo.

Paula: ahí tiene razón...

Tú: Ben no ha tonteado conmigo.

Rose: haha... Perdón.

Tú: ¿pensáis que Ben y yo hemos estado tonteando?

Lucy: no quieres saber la respuesta.


Cojonudo. Ahora eras tú la que tonteaba con él, si no tenías ojos para nadie que no fuera Danny.


Lucy: pero eso no es lo importante, un desliz lo tiene cualquiera.

Tú: ¿pero qué desliz? Que yo besé a Ben por... por... pues no sé por qué, por venganza a lo mejor. Pero que no quiero nada con él.

Rose: tú lo que vas a hacer es callarte. Un beso es un puto beso.

Tú: ¿te refieres a que no le diga nada a Dan?

Paula: eso no, eh. No le mientas.

Lucy: no es mentir, es no cargarse lo que tienen.

Tú: que no, que necesito hablar con él. Si se lo explico, a lo mejor...

Lucy: a lo mejor los cojones, ____(tn). Madura, coño, que es Danny, no una ONG. Has besado a uno de sus amigos y no te va a dar una palmadita en la espalda. Y encima lo has hecho sin hablar antes con él, no sabes si la versión de Ben es verdad.


No tenías escapatoria, Lucy tenía razón. Las amigas están para eso, para hacerte sentir mal y echarte en cara los errores, y las tuyas eran únicas en eso.

A lo tonto, se os pasó el recreo y tuvisteis que volver a las aulas.

Las tres horas siguientes pasaron lentas también, no eras capaz de concentrarte en nada, pensando en Danny, en Ben, en lo que habías hecho, en la pelea que habías tenido con Lucy, que ahora estaba enfadada contigo...


El timbre que indicaba el fin de las clases sonó, gracias a Dios, y salisteis del instituto, pero antes de dirigiros al autobús, cogiste a Lucy, necesitabas hablar con ella.


Tú: Lucy, no te enfades conmigo.

Lucy: no estoy enfadada contigo.

Tú: no, poco.

Lucy: bueno, vale, lo estoy, pero es por ti, es que parece que no te das cuenta, ____(tn), que sé lo importante que es Danny para ti, joder, y has actuado como...

Tú: dilo. Como una puta.

Lucy: lo has dicho tú, que conste. La vas a cagar si se lo dices, y lo sabes.

Tú: ¿y qué quieres que haga? No puedo callármelo, no voy a poder mirarle a la cara.

Lucy: pues tú misma. Has actuado de una manera y ahora tienes que ser consecuente con ello, no voy a decidir por ti...


Te dio un golpecito en el brazo y subió al autobús; tú la ibas a seguir pero Paula te interceptó.


Paula: ¿te vienes a comer con Pudd y conmigo?

Tú: sí, Pudd es lo que necesito yo ahora.

Paula: desagradecida de mierda. Vente, anda. Que están locos, te van a hacer reír.

Tú: os voy a amargar la comida.

Paula: pues pagas tú, pero vente.


Y no te negaste, porque no podías y no querías. Necesitabas despejarte, y Doug y Harry juntos eran un show, así que, ¿qué manera mejor que esa?


Esperasteis fuera del instituto a que Pudd pasaran a por vosotras mientras Paula te daba tu opinión, y era partidaria de decírselo a Danny, era justo que lo supiera.


Paula: además, Lucy tiene razón en algo, está colado por ti. Le va a molestar, sí, pero, quizás en un par de días lo arregléis.

Tú: ¿y si no?

Paula: que si, no seas negativa.


Sonrió, intentando contagiarte su positivismo, pero no la seguiste. Dougie y ella nunca había discutido desde que estaban juntos, ni siquiera peleas tontas, tenían caracteres muy parecidos y si surgía alguna disputa, la solucionaban antes de que fuera a más, y en cambio Danny y tú discutíais casi todos los putos días.


Unos minutos después, un coche se paró delante de vosotras y de él bajó Harry, del asiento del copiloto.


Harry: ¿que pashaaaaaaaaaaa?

Tú: eso digo yo, ¿desde cuándo hablas parsel?

Harry: pa... ¿que?

Tú: déjalo y abrázame.

Harry: eres una abusona, eh.

Tú: pues nada...

Harry: va, que sí, tonta.


Te acercaste a él y no le abrazaste, te dejaste abrazar. Te colocaste pegada a su pecho y dejaste que te rodeara con esos brazacos. Necesitabas salirte del mundo en esos momentos, y un abrazo de Judd era lo mejor, era como si volvieras a ser pequeña y él te protegiera.


Sin soltarte, Harry intentó hacer contacto con tus ojos.


Harry: ¿te pasa algo?

Tú: nah...

Harry: ¿echas de menos a Jones o qué? Eso de no mataros a polvos es duro, ¿no?


Él se rió, pero a ti no te hizo ni pizca de gracia, todo lo contario, te hizo acordarte de esos momentos, no los del sexo, que también, sino los momentos en los que estabais bien, y se te hizo un nudo en la garganta.


Harry: ¿qué pasa? ¿Qué he dicho?

Paula: déjala tranquila, que hace más de un mes que no la viene la regla, tiene desajuste hormonal.


Cojonudo. Otra que metió la pata. Saliste de los brazos de Harry y la miraste, viendo que estaba abrazada a Dougie. Que asco de amor, señor bendito, cómo la envidiabas.


Pudd clavó sus ojos en ti y te miraron inquisitivamente, preocupados y alarmados.


Dougie: ¿cómo que no te viene la regla?

Harry: ¿estás...?

Tú: y dale, qué empeño con que me quede embarazada.

Harry: ¿entonces qué es eso de que no te viene?

Tú: será el estrés, por los exámenes y eso...

Dougie: ¿eso es posible?

Tú: en las mujeres de mi familia sí.


Sabías que no se habían quedado conformes, más que nada porque Harry no te quitaba ojo de encima, pero os montasteis en el coche para ir a algún sitio a comer. Lo que les habías dicho a modo de justificación por el hecho de que no te viniera la regla era cierto, por inverosímil que pudiera resultar. El exceso de estrés podía provocar que se retrasara el periodo, y tú estrés estabas teniendo para dar y regalar.


Harry y tú os sentasteis atrás por que Paula le había robado el sitio de copiloto y Doug condujo hasta un restaurante, ni caro ni cutre, lo justo para comer bien entre amigos. El pollito y tu mejor amiga iban con las manos entrelazados, no sabías de qué hablaban porque estabas en tu mundo, pero sonreían, reían y eran felices. Te alegrabas muchísimo por ella, pero no podías evitar envidiarla.


Una vez tomasteis asiento, el camarero tomó nota de vuestros pedidos y un par de minutos más tarde los teníais en la mesa. Tú no te habías roto mucho la cabeza y habías pedido lo mismo que Paula.


Hacia mitad de la comida, empezaste a sentirte rara. La comida estaba rica pero ya no te sabía bien, no sabías porqué. Se te estaba revolviendo el estómago y sentías arcadas incluso.


Paula: ¿qué te pasa?

Tú: no lo sé, no me está sentando bien la comida. ¿Qué mierdas lleva esta salsa?


No les dio tiempo a abrir la boca por que tuviste que levantarte inmediatamente e ir hacia el baño o habrías terminado vomitando sobre la mesa. Llegaste de milagro y te metiste en un cubículo, sintiendo el calor subirse a tus mejillas y la cabeza a punto de estallar.


-: ¿______(tn)?


Saliste del cubículo mareada, sudorosa y pálida, y Harry se acercó a ti, cogiéndote la cara con las manos, preocupado.


Tú: estás en el baño de tías.

Harry: estás pálida.... ¿Me vas a decir qué te pasa?

Tú: ha sido la salsa esa de mierda. Que cosa más asquerosa.

Harry: _____(tn), Paula ha comido lo mismo que tú y ha ella no la ha sentado mal.

Tú: Harry, no me fastidies. No estoy en estado, ¿vale?

Harry: ¿te has hecho la prueba?

Tú: ¿pero qué prueba ni qué niño muerto?

Harry: no lo habréis hecho sin protección, ¿no?

Tú: Harry, por favor... No voy a hablar de eso contigo.

Harry: ¿le pregunto a Danny y de paso le cuento lo que te pasa?

Tú: vale, sí, lo hicimos, ¿y qué?

Harry: ¿cómo que "y qué"? ¿Y te crees que no te viene la regla por los nervios?

Tú: que quedarse embarazada no es tan fácil como te piensas.

Harry: tampoco es muy difícil, y tú tienes todas las papeletas.


Le ignoraste y te lavaste la cara para despejarte y saliste del baño sin permitirle decir ni una palabra más; lo que te faltaba, que te hiciera de madre.

Te sentaste de nuevo a la mesa, pero tu plato ya no estaba, se lo debía haber llevado el camarero.


Dougie: ¿estás bien?

Tú: perfectamente.

Dougie: ¿seguro?

Harry: no, pero es más cabezota que yo.


Terminasteis de comer y salisteis del restaurante, caminando hacia donde habíais dejado el coche, pero no te sentías bien. Dijera Harry lo que dijera, sabías lo que te pasaba, era puro estrés. Decidiste que volverías a casa y te despediste de ellos, pero el drummer insistió en acompañarte, por mucho que te negaste.


De camino a tu casa, caminando a su lado, se te escapó una risa al pensar en las fans de McFly, en lo que podrían pensar en caso de veros a los dos, solitos, que las GD's cuando quieren pueden ser muy mal pensadas.


Harry: ¿de qué te ríes?

Tú: de nosotros. De si nos vieran las McFlyers.

Harry: te insultarían por suertuda y avariciosa. No tienes bastante con Danny que vas también a por mi.

Tú: es que Junes es mucho Junes. Sois muy hardcore.

Harry: no seas guarra xD

Tú: sigo siendo fan xD

Harry: nunca te lo he preguntado, ni a Paula tampoco, pero... ¿cómo se siente eso de acostarte con tu ídolo?

Tú: joder... No sé. ¿Bien? No sé... es... excitante. A parte de los apartes, saber que esa persona que tú admirabas siente deseo por ti, como tú lo sentías por él antes de conocerle... te sube la moral...

Harry: te sube la moral, dice... Que pervertida te has vuelto...

Tú: pero me sigues queriendo.

Harry: tienes que contarle a Danny lo que te pasa.


Vuelta la burra al trigo...


Tú: no tengo que contarle nada, además, está fuera.

Harry: vuelve hoy.  Mañana partimos hacia España.

Tú: ah, que bien...

Harry: ¿habéis discutido?

Tú: ¿eres mi consejero matrimonial o qué?

Harry: no me gusta verte triste, y no me dices lo que te pasa.

Tú: vale, sí, hemos discutido. El sábado nos vimos y se fue dando un portazo.

Harry: joder, parecéis Rasca y Pica, cualquier día os matáis. ¿No podéis estar ni un día sin discutir?

Tú: se ve que no.

Harry: me estoy acordando del miércoles pasado, tuvimos concierto en Leicester. Doug y yo nos fuimos a beber algo por ahí y Tom y él se quedaron en el hotel. Cuando volvimos nos dijo que estaba deseando volver a Londres para estar contigo. ¿Y os ponéis a discutir? Vosotros no sois normales.

Tú: ¿qué has dicho?

Harry: ¿de qué?

Tú: ¿qué día fue eso?

Harry: el miércoles.

Tú: ¿dónde estuvisteis el miércoles?

Harry: en Leicester. ¿Tú me escuchas cuando hablo?

Tú: ¿seguro que no te equivocas de día?

Harry: que no, que me acuerdo que me chocó que Danny no viniera con nosotros, él siempre se apunta a ese tipo de cosas.


Cojonudo. Lucy tenía razón, Ben te había mentido. Te había mentido y tú le habías creído con los ojos cerrados. Y le habías besado por venganza. Y Danny no había hecho nada.


Harry: ¿qué pasa?

Tú: había... había oído rumores...

Harry: hahahahahaha será mentira, ¿no?

Tú: ¿cómo?

Harry: ¿piensas que te ha puesto los cuernos? Ais, _____(tn), no voy a poner la mano en el fuego por él, pero no le veo siéndote infiel. No a ti. Te quiere. No tiene sentido que busque en otras lo que tú le das.

Tú: ya...

Harry: además, que si le viene el calentón algún dí y no te tiene a mano...

Tú: ¿cómo que si no me tiene a mano? ¿Tú qué te crees, que revoloteo a su alrededor para cuando necesite desfogar?

Harry: ah, ¿que no haces eso? Hahahahahaha. A lo que iba, que con una paja le vale, no hace falta meterse en... sitios ajenos, ¿me explico?

Tú: demasiado...


A pesar de los intentos de Harry de añadirle algo de humor a la situación, era imposible que sonrieras. Te sentías sucia y necesitabas estar sola contigo misma, ordenar tu cabeza y plantearte el perdón que le debías a Danny.


Casualidades de la vida, en ese instante llegasteis a tu casa, y abriste la puesta sin dejar que Harry entrase.


Tú: gracias por acompañarme, Harry.

Harry: ____(tn), te traes unos secretismos que no me gustan nada... ¿Ha pasado algo con Ben?


¡ARREA! ¿Cómo lo había adivinado? ¿Cómo podía saber que te ocurría algo con él?


Tú: ¿por qué dices eso?

Harry: no sé, os habéis hecho muy amigos estos últimos días según dice Danny... ¿Habéis peleado?

Tú: n-no... No sé, Harry, estoy cansada, voy a ver si me echo un rato la siesta.

Harry: pero dime algo para no irme preocupado.

Tú: estoy bien, en serio. Vete a casa.


Te miró a los ojos unos instantes, fijamente, y pasaste de él como pudiste. Finalmente, claudicó y se despidió de ti con un abrazo muy fuerte, desandando sus pasos, preocupado aún por ti, y tú te metiste en casa. Tenías que hablar con Ben.


 

 

Por cierto, en la encuesta puse una opción surrealista, y han votado 23 personas. ¿Tantos dementores me leen? Feliz fin de semana ;)

Capítulo 37: mistake.

Buenas, terrícolas.


MAÑANA SE CASA TIOVANNA, ¿NO ESTÁIS NERVIOSAS? DIOS, DEBERÍAN RETRANSMITIRLO POR SC O ALGO, LEÑES.


Vale, ya. Capítulo. Dedicado a mi chica Pones, @InmaHypnotised (que no se me ha olvidado xD). No me matéis, yo no he escrito esto, fue mi subconsciente mientras yo dormía la siesta con Danny.


Ale, disfrutad (?

 

 

Como cada día desde que Danny pasaba más tiempo fuera que dentro, Ben y tú pasabais mucho tiempo juntos, y eso parecía ser lo que a Danny le molestaba. Y mucho. ¿Por qué sentía celos de Ben y no de Doug, por ejemplo? Con Doug tenías muchísima más relación que con Ben...

No lo entendías. Se había ido enfadado, sin mirarte prácticamente y sin darte explicaciones...


Ben llegó a tu casa pasadas las seis de la tarde, a hacerte compañía. Le dejaste pasar, pero tenías en mente cortar tu relación con él, o al menos, no profundizar más, para que tu relación con Danny no se viera dañada. Sus celos serían infundados, sí, pero preferías evitarte tonterías.


Entró en casa sonriente y helado de frío, con esos ojitos que te encantaban y su piercing en la aleta de la nariz.


Ben: vaya, vaya... Tienes mejor cara.

Tú: ¿seguro?

Ben: no, pero era por no deprimirte. ¿Ha pasado algo?

Tú: sí, Danny se ha ido hace un par de horas.

Ben: y habéis desgastado las sábanas, claro. Tienes esa cara por puro cansancio, normal...

Tú: ni las hemos probado.

Ben: ¿se ha vuelto gay?

Tú: pues no se me había ocurrido esa opción...

Ben: ¿me lo explicas?

Tú: hemos tenido una pelea... bastante seria...

Ben: ¿quieres hablar sobre ello?


Suspiraste y os sentasteis en tu sofá. Le contaste aquella absurda e infundada pelea, relatándole cómo se había comportado Danny y cómo te habías sentido tú.


Ben: o sea, que es mi culpa...

Tú: no, Ben, es culpa suya. Sabe que nunca le haría nada así.

Ben: _____(tn), no quiero causarte problemas con él, de verdad. Si crees que lo mejor es que dejemos de ser amigos... Lo respeto.

Tú: es que no quiero que dejemos de serlo, me estás ayudando muchísimo con todo esto, me haces compañía...

Ben: sí, soy tu ángel de la guarda. Aunque de ángel tengo poco, pero bueno xD

Tú: ¿por qué crees que Danny ha reaccionado así?

Ben: por celos, supongo. O bueno...

Tú: eso no me ayuda, dime algo.

Ben: es que... Bueno, puedo mentirte para hacerte sentir mejor, pero...

Tú: ¿qué?

Ben: ¿tú confías en Danny?

Tú: claro que sí.

Ben: pues eso es lo único que cuenta.


Oh, oh...


Tú: tú sabes algo y no me lo quieres contar.

Ben: te juro que no, solo que...

Tú: ¿qué? ¡Habla ya, por Dios!

Ben: a ver... Yo te puedo dar mi opinión, como tío que soy, pero no significa que eso sea lo que le pasa a Danny...

Tú: dímela.

Ben: quizás... quizás sea él el que se siente culpable.

Tú: ¿culpable?

Ben: de algo que haya hecho...

Tú: ¿algo cómo qué?


No te respondió, pero te miró, y hay miradas que hablan.


Tú: ¿estás hablando de...?

Ben: a ver, que no digo que sea por eso, pero a lo mejor... Una noche tonta la tenemos todos los tíos...

Tú: no... no le veo relación.

Ben: a lo mejor te ha tratado así porque está enfadado consigo mismo.


Vale, sí, podía tener sentido, pero ahora te preocupaba otra cosa.


Tú: no creo que Danny sea capaz de hacerme eso...

Ben: te digo yo que si una tía se nos pone a tiro es muy difícil decir que no.

Tú: ¡Ben, joder!


No estaba siendo de gran ayuda en esos momentos, la idea ya se había hecho fuerte en tu cabeza, maldita sea. Danny no podía haberte hecho eso. No.


Te empezaste a morder las uñas compulsivamente mientras imágenes que no querías asaltaban tu mente, de Danny besando a cualquier otra mujer, acariciándola, haciéndola todo lo que te hacía a ti y creíste que solo te haría a ti...


Ben: pero no tiene por qué ser eso... Seguro que es por culpa del cansancio.


Sí, claro, pero tú ya no podías pensar en otra cosa que no fuera eso.


Tú: Ben, si tú supieras algo, me lo dirías, ¿verdad?

Ben: claro...

Tú: Ben.

Ben: ____(tn), no me pongas en ese compromiso.

Tú: ¿qué no te ponga en ese compromiso? ¿Eso qué cojones significa?

Ben: nada, olvídalo.


Le dio un sorbo a la cerveza que le habías dado al entrar y tú sentiste que incluso el pulso te temblaba de lo nerviosa que estabas. Si sabía algo, preferías saberlo.


Tú: Danny te ha dicho algo, ¿no es así?

Ben: los tíos nos lo contamos todo, a veces somos peores que las mujeres.

Tú: ¿y...?

Ben: ____(tn)...

Tú: Ben, por favor, si sabes algo prefiero saberlo, aunque no me guste.


Se acabó la cerveza y te miró, clavando sus ojos marrones verdosos en los tuyos. Sentiste frío apoderándose de ti cuando habló.


Ben: fue en Leicester. El miércoles pasado.


Te quedaste paralizada, ni siquiera podías reaccionar. Sólo ahora preferías no haberlo sabido... Sentiste que te quedabas fría de golpe, y que la vergüenza y la humillación se manifestaban en el rubor de tus mejillas, como si la que hubiera hecho algo mal hubieras sido tú.


Quizás por eso Danny se hubiera comportado contigo de aquella manera el día anterior. Echándote a ti las culpas de algo qué él mismo había hecho.


Ben: _____(tn)...

Tú: déjame sola...

Ben: ¿no prefieres que...?

Tú: no... Quiero... estar sola.

Ben: está bien...


Os levantasteis del sofá, tú intentando aguantarte unas lágrimas que parecían querer salir a toda costa, y le acompañaste a la puerta.


Ben: lo siento...

Tú: no seas tonto, gracias por ser sincero conmigo. Eres un buen amigo.


Le diste un abrazo, muy fuerte, y te permitiste el lujo de llorar en su hombro, necesitabas a alguien que te abrazara muy fuerte, que te sacara del mundo y te hiciera olvidar ahora mismo todo eso, porque no podías soportarlo.

Te separaste de él pasados unos minutos, y recogió tu cara con sus dos manos, secándote las lágrimas, esbozó una sonrisa que intentaba hacerte sonreír a ti, pero no lo consiguió.


Sin darte tiempo a prever su movimiento, acortó el espacio que había entre vosotros y te besó. Te quedaste paralizada, sin reaccionar, apartarle o devolverle ese beso. Solo fue un mero contacto de sus labios con los tuyos, pero era un beso. Cuando se apartó de ti, pudiste pensar con coherencia.


Tú: Ben... no.

Ben: no, ¿qué?

Tú: que no... O sea, que esto no... Que yo quiero a Danny.

Ben: esto no significa que esté enamorado de ti. Solo me gustas.

Tú: ¿perdona?

Ben: me gustas, tienes que haberte dado cuenta.

Tú: pues... pues... pues no...

Ben: hahaha debes estar ciega entonces.

Tú: Ben, yo lo siento mucho, pero... Quiero decir, que sí, que eres un tío guapísimo, y me caes de puta madre, pero...

Ben: no me jodas, ____(tn). ¿Danny te pone los cuernos y todavía le eres fiel?

Tú: Ben, yo no funciono así...

Ben: ¿y cómo funcionas? ¿Dejando que la gente se ría de ti y te ponga los cuernos como les dé la gana?

Tú: tengo que hablar con él...

Ben: ¿quién sabe a cuántas tías no se ha follado Danny en estos días? ¿Dos? ¿Cinco? No te engañes, ____(tn), yo sólo sé la del miércoles, pero me apostaría lo que fuera a que no ha sido solo una.


Y lo peor de todo era que tú pensabas exactamente lo mismo, que quien hace un cesto, hace un ciento... La cabeza empezó a bullirte, no sabías qué pensar, qué hacer, ni cómo comportarte. Ben no tenía porqué mentirte, erais amigos, por encima de todo, lo erais, y sólo estaba planteando en voz alta lo que tú llevabas pensando días.


Ben: ¿vas a dejar que se ría así de ti?


Acarició tu mejilla, mirándote fijamente a los ojos, y en movimiento que no pensaste, le devolviste el beso. Te alzaste sobre las puntas de los pies e hiciste contacto con sus labios. Él no tardó en corresponderte, y lo que al principio fue un beso soso y escaso de calor, se convirtió en un beso ardiente y fogoso. Enterraste tus manos en su largo pelo, acercándolo a tu cuerpo, y él te apoyó contra la pared, profundizando más aún. Vuestros labios comenzaron a moverse en sincronía, al igual que vuestras lenguas, alterando el ritmo de vuestras respiraciones. Y aunque no deberías estar haciendo eso, había que reconocer que besaba demasiado bien.


Pero había algo que no funcionaba en ti, algo no encajaba, no... no era Danny, y te daba igual que te hubiera puesto los cuernos o no, no podías besar a otra persona que no fuera él. No sentías nada, ni siquiera una milésima parte de lo que sentías por Danny, ese amor, la pasión, la sensación de que todo desaparecía con uno de sus besos, ese vuelco que te daba el corazón cada vez que él te tocaba...


Apartaste a Ben de ti repentinamente con un brusco empujón y entraste en casa tras dedicarle una mirada de reproche, decepción y dolor, cerrándole la puerta en las narices, sin despedirte ni dejarle replicar nada.


¿Qué mierdas habías hecho? ¿Qué se suponía que acababas de hacer? ¿Habías besado a uno de los amigos de tu novio solo porque él, supuestamente, te había sido infiel? Ni siquiera tenías la certeza, solo el testimonio de una persona...

Te dejaste caer al suelo, apoyada contra la puerta de entrada y enterraste la cara entre tus piernas, colapsada. El llanto no tardó en acudir a tu pecho y tus ojos se llenaron de lágrimas. Estaban siendo demasiadas cosas en muy poco tiempo. Pasar tanto tiempo alejada de Danny por primera vez en lo que llevabais de relación no te estaba sentando nada bien, habían surgido celos, dudas, incertidumbres y la confianza se había visto gravemente dañada.


¿Qué os estaba pasando?

 

Capítulo 36: jealousy

Jé, no os acostumbréis a dos caps por semana, es que el anterior era corto y raro, so...

Espero que las personas que me han acosado este finde por Twitter (ejem @aitanita06 y @MrsPOV ejem) me dejen un comentario con un ramo de rosas. Vale, el ramo es opcional.


A leer!

 

 

Despertaste horas después, con lo que parecía el estallido de un vaso contra el suelo. Te incorporaste inmediatamente, comprobando que se había hecho de día y te habías quedado dormida en el sofá, por lo que te dolía todo el cuerpo.

Bruce y Ralphie dormían plácidamente a tu lado, y solo pudiste pensar qué clase de perros tenía Danny que ante un ataque en casa, ni se inmutaban...


Te levantaste del sillón y cogiste un jarrón que tenía Danny en el salón, (horroroso, todo hay que decirlo) por si acaso. Dejaste el salón atrás y te acercaste despacio y silenciosamente a la cocina, de donde procedía el estruendo. Alzaste el jarrón al mismo tiempo que entrabas y....


Tú: ¡DANNY!


De la emoción, el jarrón desapareció de tus manos y se estrelló contra el parqué. Sí, parqué en la cocina, menudo niño pijo que tenías por novio.


Danny, sobresaltado, se volteó, pues estaba recogiendo los cristales del suelo, y te miró. Y lo que esperabas que fuera un bonito reencuentro tras más de una semana sin veros se convirtió en gritos.


Danny: ¡ME CAGO EN TODOS TUS MUERTOS, _____(TN)!


Dejó los restos del vaso a un lado y se acercó a los trozos del jarrón, recogiéndolos como si fueran pececitos que se ahogaban sin agua. Tú no entendías porqué te había gritado así.


Danny: ¿SE puede saber qué coño hacías con esto?

Tú: p-pensaba que había... no sé... ladrones...

Danny: ¿ladrones? Habría saltado la alarma, joder.


Uyyyyyyy... Miedo.


Se levantó del suelo bufando y sin mirarte, y menos mal que no lo hizo, porque su actitud apuntaba a que te iba a arrancar la cabeza y no sabías porqué...


Danny: quita de en medio.


Pero te quitó él, de un empujón. Cogió cepillo y recogedor e intentó barrer los pedazos del vaso y el jarrón, con movimientos bruscos y secos.


Tú: Dan...


No te contestó, y se te estaba poniendo en nudo en la garganta que te iba a costar mucho controlar. No sabías porqué se ponía así, solo era un maldito y horroroso jarrón.


Terminó de recoger los cristales y los tiró a la basura, sin reparar en tu presencia ni un solo instante. Te sentiste como un monigote tonto e inútil que solo molestaba en medio de su cocina. Te sentiste como si de golpe volvierais a estar en la McHouse, el pasado verano, y las palabras más amables que Danny tuviera para ti fueran "chacha de mierda" o similares.


Tú: lo-lo siento...

Danny: ya da igual...


Continuó preparando lo que parecía café y tú te acercaste a él, dubitativa, sin saber si al hablarle te mordería o qué. Te daba la espalda, y desde detrás viste que su brazo izquierdo estaba más negro que de costumbre.


Tú: ¿te has hecho otro tatuaje?

Danny: sí.


Y se bajó la manga, para que no lo vieras. La situación se estaba volviendo insostenible para ti, no podías soportar volver al verano pasado, no después de todo lo que habíais vivido. No.


Intentaste olvidar aquel enfado por culpa del estúpido jarrón y te acercaste a él, abrazándole por la cintura y reposando tu mejilla en su espalda, pero no duraste ni cinco segundos, porque se encargó de apartarte de él con violencia.


Danny: no quiero juegos, _____(tn), estoy muy cansado.

Tú: te he echado mucho de menos, Dan...


De nuevo, sin respuesta. Y ya sí que no pudiste más. El nudo de tu garganta prácticamente te ahogaba y tus lagrimales estallaron en silencio, soltando unas lágrimas que Danny no percibía.


Tú: Dan...

Danny: ¡¿qué?! Me vas a gastar el nombre.

Tú: ¿puedes explicarme qué te pasa? Llevo 7 días con ganas de que llegues y...

Danny: ¿seguro?


Ahora sí, se dio la vuelta y clavó sus ojos azules en los tuyos, y un escalofrío te recorrió la espalda. Estaba más enfadado de lo que pensabas, más aún.


Tú: no entiendo a que viene eso.

Danny: tengo entendido que pasas mucho tiempo con Ben.

Tú: pues... sí, no sé. Somos amigos.

Danny: ya, amigos...


¿Celos? ¿Celos otra vez? Salió de la cocina y subió a su cuarto, y tú lo seguiste. Teníais que arreglar eso como fuera.


Tú: Dan, yo no siento nada por Ben.

Danny: no hace falta que sintáis nada el uno por el otro.

Tú: ¿puedes parar un momento y hablamos?

Danny: ¿se puede saber qué coño pintas aquí? ¿No tienes casa, o qué?

Tú: te lo he dicho... Quería verte.

Danny: pues ya me has visto. Vete.


Se te paró el corazón un milisegundo. ¿Te estaba echando? ¿Qué cojones le pasaba?


Continuó sacando ropa limpia de los cajones y metiéndolo en su maleta pequeña, la que llevaba en todos los viajes.


Tú: ¿te vas otra vez?

Danny: tengo sesión en Liverpool.

Tú: ¿esta noche?

Danny: sí.

Tú: ¿no te puedes sentar un momento y...?


Te ignoró. Hablabas a media voz por culpa de las lágrimas, pero sabías que te había oído perfectamente. Joder, te estabas rompiendo ahí mismo, y todo por unos estúpidos celos.


Tú: si quieres que deje de ver a Ben, solo tienes que decírmelo.


Silencio.


Tú: no significa nada para mí, solo es un amigo. Me está ayudando mucho a...

Danny: prefiero no saber a qué te está ayudando.

Tú: no seas así, joder. Sabes que nunca haría nada que...

Danny: ¿sabes dónde está el cargador de mi Iphone?


Nada, estaba cerrado, cualquier cosa que le dijeras le entraría por un oído y le saldría por otro.

Te tragaste las lágrimas y se lo tendiste, y él lo cogió de malas maneras de tus manos, metiéndolo en la maleta y bajando de nuevo abajo, pero esta vez no lo seguiste. Te sentaste en la cama y te derrumbaste. Ni siquiera entendías bien qué había pasado, por qué esa pelea tan... tan dura. Cuando peleabais solía ser por algo que él dijera que no te sentaba bien, o viceversa, pero siempre eran a gritos, reprochándoos cosas a la cara. Esta había sido silenciosa, y esas duelen más.


Le oíste subir de nuevo las escaleras y te secaste las lágrimas rápidamente, no querías que te viera llorar. Entró al cuarto, cogió la chaqueta y, antes de salir, se giró y te miró.


Danny: los perros pueden quedarse con Vicky, o solos. No hace falta que los hagas de niñera.

Tú: ¿me estás echando?

Danny: mira, si sabes captar las indirectas.


Se dio la vuelta, cerrando la puesta de su cuarto con un portazo y sentiste que te rompías un poco más. Permaneciste en silencio, al igual que toda la casa, como aquel dicho, tras la tormenta llega la calma, y oíste su coche arrancar y alejarse de allí.


Ni siquiera eras capaz de analizar lo que había ocurrido. Era del todo imposible que se hubiera puesto así por haberle roto un jarrón, y lo que insinuaba sobre Ben y tú era descabellado, carecía de sentido. Ben ni siquiera te atraía, y joder, que no le querías ni una milésima parte de lo que le querías a él, ¿es que no era capaz de ver eso?


Te secaste las lágrimas y bajaste a la planta de abajo, recogiendo tu bolso, tu abrigo y te fuiste a tu casa ya que él no te quería en la suya.

 


Es muy cortito, lo sé. El viernes más, I promise.


Y señoras que amen el Pones, pasense, que he subido: http://poneslover.metroblog.com/

Capítulo 35: distancia.

¿Verdad que ya el título no os gusta? A mi me encanta xD


Antes de que empecéis a leer *se aclara la garganta*, quería dar las gracias a aquellas personas que no solo leen sino que también comentan y me dan sus opiniones sobre como está yendo el fic, muchas gracias, really *se seca una lágrima imaginaria*.


Dicho esto... a leer. El cap es más corto que de costumbre *Oooohh...* pero es que era muy largo y patatín patatán. He decidido dejarlo así.


Hope you like i!

 

 

 


Noviembre no fue un buen mes para ti. Había empezado mal, con la pelea con Ben, y parecía que iba a seguir igual de mal.


Estabais a finales de mes y hacía un par de días que no veías a Danny. Estabas prácticamente recluida en casa y solo salías para ir al instituto. Tu madre seguía siendo igual de inflexible y mantenía su misma aversión a Danny, y aunque tu padre intercedía por ti, no conseguía nada. Estaba emperrada en que el pecas no era bueno para ti, que su fama repercutiría negativamente en tu vida diaria... La entendías, pero todo eso te daba igual.


Al mismo tiempo que su odio por Danny crecía, su amor por Ben también. Un día hablasteis lo de la fiesta, te contó la conversación con Danny y te juró que no eras su tipo, además de que nunca le haría eso a un amigo. Le creíste. No tenía sentido que te mintiera, era joven y guapo (mucho, además), podía tener a quien quisiera.


El caso es que os habíais hecho amigos de verdad, no solo para mantener una farsa delante de tu madre, y resultaba que ahora ella te lo quería encasquetar de novio.


Tú: mamá, que ya tengo novio. Ben es solo un amigo.


Eso la contestabas siempre, y ella se hacía la loca, como si así negase tu relación con Danny.


Por otro lado, el cumpleaños del enano se acercaba, y tú todavía no sabías qué regalarle. Debía ser algo raro, como él, y barato, ya que no tenías ingresos y tendrías que sacar el dinero del dinero del viaje de fin de curso.


Un día, de los pocos que podías escaparte de tu casa, estabas en casa de Danny con él, Ben y Vicky, tirados los cuatro en el sofá mirando una película del videoclub.


Vicky: cómprale un bajo.

Tú: hahahahahahaha que el rico es tu hermano, no yo.

Danny: yo no soy rico.

Vicky y tú: eres rico.

Danny: ¬¬

Ben: pues un lagarto.


Te lo quedaste mirando y decidiste que no era mala idea, con un lagarto seguro que acertarías y fijo que tenía que ser más barato que el bajo. Un problema menos.


Otro de los motivos por los que Danny y tú cada vez os veíais menos, era por McFly. Tenían conciertos esporádicos en varias ciudades de Inglaterra y viajes planeados por Europa. Además, el pecoso se había aficionado a la música máquina y resultaba que daba actuaciones o como coño se dijera, también por ciudades inglesas. A ti te hacía gracia verle con los cascos esos enormes y moviéndose al ritmo de esa "música", pero si a él le gustaba... qué se le iba a hacer.


Por unas o por otras, cuando tú tenías tiempo para estar con Danny (y no estabas preparando los exámenes de evaluación), Danny estaba fuera.


Así te ocurrió una vez, concretamente el día 20. Danny tenía sesión en Aberdeen y a ti se te había olvidado. Estabas molida de toda la semana, pero te apetecía pasar un rato con él, le echabas de menos y sentías que vuestra relación se estaba enfriando. A penas hacíais cosas juntos, ni os llamabais todos los días, ni recibías un mensaje suyo antes de dormir... ¿Qué os estaba pasando?


Llegaste a su casa con la mejor de las sonrisas pero quien te abrió fue Vicky. Vicky era mucha Vicky y la habías cogido un cariño enorme, pero preferías al otro Jones, para que mentir.

Entraste en casa justo cuando ella salía y te quedaste sola, sentada en el sofá de su salón, con un perro a cada lado. Triste, ¿verdad?

Te recostaste en el sofá y te pusiste la tele, quedándote dormida con un programa de bricolaje.


Un par de horas más tarde, el timbre hacía temblar los cimientos y te levantaste de golpe del sillón, ilusionada pensando que podría tratarse de Danny (aunque de ser él, no llamaría al timbre de su propia casa...), pero no era tu día de suerte.


Tú: ah... Hola, Ben.

Ben: ¿me he equivocado de casa? ¿Qué te pasa? Que cara tienes,

Tú: pensaba que eras Danny...


Te hiciste a un lado y le dejaste pasar al salón, sentándoos en el sofá.


Ben: ¿no está?

Tú: no...


Cogiste a Bruce y te abrazaste a él, te encantaba ese perro y te hacía acordarte de Danny.


Ben: yo venía a gorronearle el abono del fútbol, pero bueno... ¿Qué te pasa?

Tú: nada, cosas mías. Ponte el fútbol, bah.


Le diste el mando de la tele pero él, en lugar de buscar la canal, la apagó.


Ben: venga, cuéntaselo al rey Benarturo.

Tú: ¿todavía con esa tontería?

Ben: al final no te escogimos nombre... Puedes ser Misses Languidus.

Tú: ¿Misses Languidus?

Ben: de lánguida, está en latín xD

Tú: yo no estoy lánguida.

Ben: pues Misses Mustius, de mustia.

Tú: ¡tampoco estoy mustia!

Ben: ¿me vas a decir que te pasa o tengo que seguir inventándome nombres?

Tú: es por Danny...


Bajaste la cabeza y lo dijiste muy bajito, haciéndole carantoñas a Bruce.


Ben: ¿qué pasa con él?

Tú: no lo sé... Cada vez nos vemos menos y cuando estamos juntos casi ni hablamos.

Ben: hombre, si os veis poco es lógico que no habléis, es mejor hacer otras cosas...

Tú: no seas cerdo, no estoy hablando de sexo. Me refiero a que con Danny podía pasarme las horas hablando, riéndonos... Y ahora no.

Ben: ten en cuenta que estará cansado. Está hasta arriba.

Tú: y lo entiendo, pero... No quiero que se canse de mí.


Ya te estaba entrando la congoja a ti sola, había que ser tonta. Sentías un nudo en la garganta y ganas de llorar. Ben se acercó a ti y pasó su brazo por tus hombros.


Ben: Danny no se va a cansar de ti, no digas tonterías.

Tú: no lo son. ¿Alguna vez has tenido pareja? ¿Has sentido que perdíais confianza el uno en el otro? Es infernal.


Y empezaste a llorar, y mira que odiabas llorar delante de la gente.


Tú: además, pasa casi todas las noches fuera y... no sé... a lo mejor...

Ben: ¿estás hablando de cuernos?

Tú: sí...

Ben: Danny no te está siendo infiel, ____(tn).

Tú: eso no lo sabes. Danny es Danny, y sí, también me refiero al sexo. Antes lo hacíamos casi cada día, y ahora...

Ben: bueno, sí, Danny es Danny y tiene una fama, pero... Quiero decir... Él te quiere... No sé... Vale que es famoso y atrae a las tías con mucha facilidad, pero...

Tú: déjalo.

Ben: cansancio, Misses Mustius, estará cansado, por eso no lo hacéis.


No sabías qué pensar. Llevabas varios días dándole vueltas a ese tema y necesitabas hablarlo con alguien. Danny era Danny, y necesitaba el sexo en su vida más que el comer, no era ningún secreto, y si no se lo dabas tú, lo estaría consiguiendo por otro lado... Solo de imaginártelo en esa situación con alguien que no fueras tú, se te encogía el corazón.


Ben te alzó la cara y te secó las lágrimas.


Ben: como sois las mujeres, eh. Deja de rayarte. En cuanto Danny tenga un respiro recuperareis el tiempo perdido. No vas a salir de la cama en una semana.

Tú: ¿y la confianza qué? Eso no se recupera a base de polvos.

Ben: Danny no ha perdido confianza contigo.

Tú: ya...

Ben: te voy a traer una tarrina de chocolate, a ver si te sube el ánimo.


Se levantó de tu lado y hurgó en el frigorífico del pecoso, sacando una tarrina de helado strazzatella. No era chocolate, pero podía servir.


Ben: toma.

Tú: voy a engordar.

Ben: escoge. O delgada o feliz, las dos cosas no se pueden.

Tú: hahahaha


Ben te miró, sonriendo. Qué guapo se ponía cuando sonreía, la virgen.


Ben: ¿estás mejor?

Tú: no, pero gracias, Ben.


Le diste un abrazo y terminaste abriendo la tarrina, optando por la felicidad antes que el físico. Le cogiste la cuchara y comenzaste a comértelo al tiempo que él ponía el fútbol.


Tú: ¡venga ya!

Ben: eh, yo te he hecho de pañuelo de mocos. Ahora tú me haces de colega de cervezas.

Tú: yo no bebo.

Ben: pues de colega de tarrina. Dame un poco.


Metió el dedo índice e hizo un socavón con él, llevándose medio helado.


Pasasteis la tarde viendo el fútbol y comiendo helado de chocolate, y al caer la noche, Ben se puso en pie, para irse ya a su casa.


Ben: ¿te llevo a la tuya?

Tú: no, no hace falta.

Ben: en serio, no me cuesta nada.

Tú: no, es que... creo que me voy a quedar aquí... por si viene Danny.

Ben: ¿tú sola? ¿No te da miedo?

Tú: no hasta que lo has dicho, pero está la alarma puesta, tranquilo.

Ben: si te asaltan...

Tú: sí, te llamo y te pido auxilio.

Ben: iba a decirte donde guarda Danny el dinero, pero bueno xDDDDDDD


Te descojonaste ante lo buen amigo que era, nótese la ironía, y le acompañaste a la puerta, despidiéndoos con un beso y un fuerte abrazo, como hacíais siempre, y volviste al salón, con la casa sumida en un silencio escalofriante.


Agradecías la amistad que habías cogido con Ben, algo que tras la fiesta de Halloween parecía imposible. Era un buen amigo, siempre tenía palabras de ánimo y conseguía hacerte reír, te quitaba los fantasmas que deambulaban por tu cabeza con respecto a Danny. Era un sol, de no haberle tenido durante esos días, las cosas habrían sido mucho más difíciles para ti.


Te acurrucaste de nuevo en el sillón, mirando la hora en el reloj de pared y viendo que pasaban de las doce de la noche. Bruce y Ralphie llegaron junto a ti y te abrazaste a Bruce, el cuál era tu preferido de los dos, y te fuiste quedando dormida poco o poco. Quizás Danny regresara al día siguiente...

 


Hasta el próximo viernes, florecillas del bosque.

Capítulo 34: Ben.

Jé, segundo capítulo de la semana, para demostraros que conseguiré el record en caps cacas. Olé yo. En serio, este no tiene sustancia, pero es importante para el desarrollo de la historia, sino, mirad el título. Pensad mal y acertaréis.


En un comentario del cap anterior, Cristina (hola, Cristina) me dice que no embarace a la prota xD Y quiero saber vuestra opinión, so... tenéis una encuesta por ahí, en el lado derecho =)


Hope you like it!

 

 

A la mañana siguiente, el primero en despertarse fui yo. La luz del sol entraba por el ventanal y me daba de lleno en la cara. Maldita ____(tn), se había cogido el lado bueno de la cama.


Me desperecé con cuidado de no despertarla, tenía que estar cansada tras dos fiestas seguidas y una tercera privada...

Intenté levantarme de la cama, pero me tenía bloqueado en lo que parecía una llave de judo, el brazo y la pierna izquierdos encima de mi cuerpo, placándome. Estaba profundamente dormida. Agarré su muñeca con delicadeza para quitármela de encima, pero solo conseguí que ejerciera más presión. De no ser porque me estaba meando como un crío ni me habría planteado levantarme.


Yo: princesa...


_____(tn) se revolvió y abrió un poco los ojos, enfocando su mirada en mi.


Tn: mmmmmh...

Yo: renacuajo, suéltame un poquito.


Se dio la vuelta en la cama, como un gato orgulloso y me dejó libre, con una vista demasiado perfecta de su espalda y de su cuerpo. A ver quien tiene los cojones de levantarse con semejante compañía en la cama. Suspiré como un subnormal y salí de la cama, la bajé la persiana para que siguiera durmiendo, y me metí en el baño.


Me duché, me afeité y me vestí y ____(tn) seguía durmiendo, despatarrada, adueñándose de mi cama. La dejé en el cuarto y me bajé a desayunar. Prefería que estuviera dormida, tenía que aclarar asuntos con Ben.

Le mandé un mensaje invitándole a desayunar y en menos que canta un gallo lo tenía en mi casa, sonriente y jovial, como siempre.


Ben: ¿tú invitándome a desayunar? Qué raro...

Yo: lo raro es desayunar a estas horas, son las doce y media...

Ben: bah, me acabo de despertar, me has venido que ni pintado.

Yo: vamos.


Entramos a la cocina y serví dos tazas de café caliente. Desayunamos entre conversaciones sobre su grupo y el mío, prefería dejar el tema importante para el final.


Yo: quería hablar contigo sobre una cosa.

Ben: Dan, me halagas, me encantaría ser el batería de McFly, pero no me parece justo que echéis a Harry solo porque le tenéis envidia porque está más fuerte que vosotros...


Se rió de su propia gracia y yo me puse serio.


Yo: es sobre _____(tn).


Y se le cayó la sonrisa.


Ben: dime.

Yo: ayer intentaste besarla.


Sé que no se esperaba que fuera tan directo, pero así dolía menos. Tardó un par de segundos en contestarme.


Ben: ¿yo? ¿Ayer?

Yo: sí, tú, ayer. En la fiesta de Tom.

Ben: ¿cómo voy a intentar besar a tu novia, Dan? Eso es...

Yo: Ben, te conozco, sé que cuando bebes pierdes la cabeza y actúas sin pensar. Pero solo te lo voy a decir una vez.

Ben: dime...

Yo: _____(tn) no se toca.

Ben: claro, tío.

Yo: no, escúchame bien.


Se estiró en la silla, creo que se dio cuenta de que esto era más serio de lo que se pensaba.


Yo: ____(tn) no es un polvo de una noche, ni me voy a cansar de ella en un par de meses. No es una barbie para salir en las revistas. La quiero. ¿Me oyes? Me da igual que te guste, que te tiente o que te ponga burro. _____(tn)-no-se-to-ca. Somos amigos, pero no soy un santo, y como la toques un pelo no me va a temblar el pulso.


Terminé de hablar y siguió un silencio por su parte. Supuse que le acojoné un poco, pero lo prefería así; lo mío era mío. De nadie más.


Yo: ¿entendido?

Ben: perfectamente.

Yo: así me gusta.

Ben: ¿pero soñar con ella sí que se vale, no?


Nos quedamos mirándonos un rato y luego nos empezamos a reír, pero qué tonto que era... Terminamos nuestros cafés y continuamos con temas menos escabrosos. Sabía que podía confiar en él.



POV NORMAL


Cuando te despertaste no sabías ni qué hora era. Estabas enredada en las sábanas de retozar por la cama a tus anchas, ya que habías despertado sola. Miraste el despertador de la mesilla de Danny y viste que marcaba casi la una de la tarde. Buenas horas para levantarse, sí señor.


Te desperezaste, recordando la noche anterior y sonreíste sin poder evitarlo. Había momentos en los que la actitud de Danny parecía decirte que pasaría el resto de su vida contigo. ¿Quién no iba a sonreír?

Saliste de la cama completamente desnuda y cogiste tu ropa interior, no te ibas a poner otra vez el traje de Catwoman. Te asomaste al ventanal y pusiste una mano en el cristal, que estaba helado. Se veía al otro lado de la acera a la gente arrebujarse en sus abrigos, con bufandas incluso, sintiendo el frío del primer día de noviembre, y tú calentita gracias a la calefacción de la casa del pecoso.


Bajaste a la planta de abajo a buscarlo ya que supusiste que estaría desayunando, y cuál fue tu sorpresa al descubrir que no estaba solo.


Tú: ¡joder!


Te diste media vuelta, pero ya te habían visto.


Ben: Danny, si quieres que cumpla, vas a tener que enseñarla a vestirse. Que soy tu amigo, pero sigo siendo un hombre.

Tú: ¿eh?

Danny: nada, cosas nuestras. ¿Tienes hambre?


Se levantó de la silla y se interpuso en el ángulo de visión de Ben, tapándote con su cuerpo y besándote suavemente en los labios.


Danny: se está convirtiendo en costumbre que Ben te vea desnuda, eh.

Tú: ¿yo qué iba a saber que iba a estar aquí?

Danny: sube y vístete, anda.

Tú: no tengo ropa, y no me voy a poner otra vez el disfraz.

Danny: pues ponte algo mío.

Tú: ¿y cómo vuelvo a casa?

Danny: no vuelvas.


Te abrazó por la cintura y te besó en la mejilla.


Tú: ¡ME CAGO EN MI...!

Danny: ¡esa boca!

Tú: tengo que volver a casa. Ya.

Danny: ¿qué pasa?


Como por arte de magia, te acordaste de que tus padres habían vuelto a casa esa madrugada, y que no sabían nada de tus fiestas. Se te iba a caer el pelo.


Tú: joder, ¿de dónde saco yo ropa ahora?

Danny: se la puedo pedir a Gio.

Tú: sí, claro. No, no quiero molestarla.

Danny: ¿vuelves desnuda a casa, entonces?

Tú: con un pantalón y un jersey me conformo.


Se rió y te soltó, diciéndole a Ben que volvía enseguida, y salió de casa.

Ben te miraba, con una taza de café en las manos.


Tú: ¿qué?

Ben: vas a coger frío.

Tú: ya.

Ben: ¿café?

Tú: no, gracias.


Subiste al cuarto de Danny de nuevo, a esperarle. Recogiste tus botas y tu bolso, sacando y encendiendo la BB. Veintitantas llamadas perdidas y tres mensajes. La apagaste sin mirarlos, no querías saber qué decían, podrías poner la excusa típica de que no tenías batería... Y hablando de baterías... ¿qué habrían hablado Danny y Ben? Parecía que estaban de buen rollo y la última que impresión que te dio por la noche era más bien negativa...


Pasado algo más de un cuarto de hora, el pecoso regresó a casa y entró a su cuarto cargado con una pequeña bolsa, que te tendió.


Tú: ¿qué te ha dicho Gio?

Danny: mil libras la he tenido que dar, que roñosa.

Tú: la verdad.

Danny: que no pasa nada, que se la devuelvas cuando puedas.


Sacaste la ropa de la bolsa y te la pusiste. Te quedaba un poco grande, pero de lejos, era más bonita que la tuya. Danny se te quedó mirando.


Danny: pareces ella. Has perdido sex appeal para mi.

Tú: pero no para Tom e.e

Danny: ja, ja. Me parto contigo.


Metiste tu disfraz en la bolsa y bajaste a la cocina a por una magdalena para el camino.


Tú: me voy, que me matan.

Danny: espera que coja el coche.

Tú: he dicho me voy, no llévame.

Danny: vives a la otra punta de la ciudad. En coche 10 minutos, en bus 35. Tú eliges.

Ben: yo puedo llevarla.


Tanto Danny como tú le mirasteis. De golpe ese chico te caía mal, no sabías bien porqué, seguramente por lo de la fiesta de Tom. Cuando hablasteis, lo hicisteis a la vez.


Tú: no hace falta.

Danny: buena idea.


Os mirasteis ahora entre vosotros, Danny extrañado. Te hizo un gesto que Ben no vio y que significaba que estaba todo arreglado.


Danny: ya iré a hablar con tu madre.

Tú: que no vas a hablar con mi madre.

Danny: Ben, ¿puedes ir sacando el coche?

Tú: que no hace falta, vuelvo en metro. Son 15 minutos, ni para ti ni para mí.


Pero no te hizo caso, ni uno ni otro, y Ben salio de casa a poner el coche en marcha.

Danny se acercó a ti e intentó tomar tu cara con sus manos, pero le esquivaste.


Danny: ¿qué pasa?

Tú: que no me fío de él.

Danny: _____(tn), tranquila, ya he hablado con él. Iba borracho, es uno de mis mejores amigos, no va a intentar nada contigo.

Tú: ¿borracho?

Danny: como una cuba.


Sabías que no te iba a dejar que te volvieras sola, así que ni insististe, pero tendrías que hablar tú con Ben...


Anduvisteis hacia la puerta de salida y antes de dejarte salir te retuvo en un abrazo.


Danny: no te vayas enfadada. No paro de pensar en lo de anoche.

Tú: ¿qué pasó anoche?

Danny: que cabrona eres.

Tú: no sé de que me hablas...


Apretó el abrazo y te besó con intensidad. Sabías que Ben estaba fuera, esperando a que te subieras al coche, y le devolviste el beso a Danny más a posta, para que lo viera.


Danny: necesito otra semana como esta.

Tú: ni muerta. Tú te drogas para tener esa energía o algo, pero yo no. He terminado agotada.


Se rió con esa risa tan suya, despertando a todo el vecindario, y te abrazó, enterrando su cara en el hueco de tu cuello y susurrando en tu oído.


Danny: no te haces una idea de lo que disfruté anoche.


Sonreíste al escuchar eso, él si que no se hacía una idea... Os besasteis y os mirasteis por última vez a los ojos, y te alejaste de la puerta, acercándote a Ben y entrando en su coche, con expresión seria. Ben se despidió de Danny, se montó y arrancó.


Los primero minutos los pasasteis en silencio, se notaba que estabas enfadada.


Ben: ¿ocurre algo?

Tú: nada.

Ben: cualquiera lo diría...


Le ignoraste y dejaste que condujera hacia tu casa, intentando callarte, pero sentías que eso no podía quedar así.


Tú: ¿por qué le has dicho a Danny que cuando intentaste besarme estabas borracho?

Ben: yo no le he dicho eso.

Tú: no, pero no se lo has desmentido.

Ben: beber, bebí.

Tú: e intentaste besarme.

Ben: e intenté besarte.

Tú: ¿"ojala no fueras novia de Danny"? ¿Qué coño significa eso?

Ben: creo que está claro.

Tú: o sea, que eras consciente de lo que hacías.

Ben: completamente. Pero eso Danny no lo sabe.


Te miró y te alzó las cejas, insinuantemente. Tuviste que controlarte para no arrearle un sopapo en ese momento.


Tú: para el coche.

Ben: estamos llegando.

Tú: me da igual, para el coche.

Ben: no voy a parar el coche, _____(tn). Danny me ha dicho que te lleve a casa.

Tú: vaya, qué buen amigo eres cuando quieres.


Te cruzaste de brazos y miraste por la ventanilla. Un par de minutos después, aparcaba en frente de tu casa y tú salías del auto, enfadada, dando un portazo y sin despedirte de él.


¿A qué venía esa actitud suya? ¿No se suponía que érais amigos? Los amigos no intentan nada con las novias de otros amigos...  Suspiraste, previendo que algo malo iba a ocurrir, y te preparaste mentalmente para entrar en casa.


Todavía faltaba la bronca de tus padres...

 

 

Por cierto, por si no sabéis quien es Ben, es esta preciosidad: https://p.twimg.com/AlnrFT4CMAAOvQO.jpg:large

Capítulo 33 (parte 2): Halloween.

¿A que no me esperábais? Regalito intersemanal para recompensar la mierda de capítulo que subí el viernes pasado, pero avisé de que no era interesante... A mi este casi me gusta, hay varias cosas importantes para el desarrollo de la historia. No digo más.


Se lo dedico a @Paula_rocksyou, que hace mil años que no lo hago y se merece lo mejor de lo mejor.


Ale, hope you like it!

 

 

 

Llegaste a casa de Tom aprovechando el mismo taxi y tocaste al timbre.


Se notaba la diferencia de una fiesta a otra. En la que acababas de dejar apenas se podía ver a causa del humo, y no solo del tabaco, la música estaba tan alta que tenías que gritarle a alguien al oído para que te oyera y había gente enrollándose por las esquinas y en los sillones, a la vista de todos.


Te atusaste el pelo y esperaste a que te abrieran. Se oía música, eso sí, pero ni mucho menos tan alta como la de la casa de Chris. La puerta se abrió y por ella apareció Jesucristo. Y no era broma.

 

 

Tú: hahahahahahahahahaha ¿Estoy en el cielo, o qué?

Jesucristo: exactamente, hermana. Pasa y disfruta del paraíso.

Tú: Doug, eres de lo que no hay hahahahahaha


Te saludó con un abrazo de esos raros suyos y después se te quedó mirando.


Dougie: aunque por ti iría al infierno, eh.

Tú: que no te oiga Danny decir eso hahahaha

Dougie: me iba a dar la razón, así que... Estás de pecado.

Tú: a ti también te queda muy bien la peluca.

Dougie: mira, ¡voy descalzo!


Se alzó la túnica y te enseñó los pies, descalzos. Lo dicho, que era de lo que no había.


Cerró la puerta a tu espalda y te dirigiste a la cocina, en lugar de ir al salón. Dougie te siguió.


Dougie: están todos en el salón.

Tú: ya, es que necesito un minuto de tranquilidad.

Dougie: ¿ha pasado algo?

Tú: no, tranquilo. El alcohol, que a veces es muy malo.

Dougie: pero si tú no bebes.

Tú: pero Damen sí...


Terminaste contándole el episodio del jardín, más que nada para que dejara de preocuparse por ti, que se le veía la incertidumbre en la cara.


Dougie: pero no te ha besado, ¿no?

Tú: no, me he apartado antes de tiempo.

Dougie: estaba borracho, y cuando un hombre está borracho se tira hasta a una fregona, te lo digo por experiencia. Una vez por poco me morreo con Danny, cuando llevaba el pelo largo y rizadito... Menos mal que Harry me rescató a tiempo.

Tú: maldito Harry, de verdad. Siempre separando al amor verdadero...

Dougie: pero no te rayes por el amigo tuyo ese... Mañana ni se acordará, ya verás.


Le diste un beso y un abrazo y te agarró de la mano, para entrar al salón. Jesucristo con Catwoman, lo nunca visto.


Nada más entrar al salón todos te miraron, y allí había más gente de la que esperabas. Estaban Tom y Gio, por supuesto, y Harry, Izzy, Danny, Ant, Matt (Willis) y su mujer, Ben, Keith, Vicky, Carrie, un hombre rubio de ojos verdes que no conocías y que Doug te dijo que se trataba del fotógrafo de la banda y amigo suyo, un tal Tom Leishman.


Danny se alejó de sus amigos y se acercó a Doug y a ti. Iba disfrazado del Joker, con el traje morado y el chaleco verde botella y corbata.. Además, se había pintado la típica sonrisa diabólica del Joker, y se suponía que debía darle un aspecto peligroso y que diera miedo, pero fue verle, y te entró la risa.

 

 

Danny: Jesucristo y Catwoman, eh... Y luego dicen que murió virgen.

Dougie: hahahahahaha

Tú: oiga usted, no blasfeme.


Te tomó de la cintura y te besó a modo de saludo y te integró a la fiesta, saludando a los demás. Tom y Gio iban disfrazados de Los Picapiedra, muy conjuntados ellos y Harry e Izzy de La Bella y La Bestia, muy apropiado para cada uno. Os acercasteis a ellos.


Tú: Harry, no has podido escoger mejor disfraz hahahahahahha

Harry: mírala, la enana esta, vestida de látex.

Tú: eh, un respeto. Es cuero, no látex.

Harry: hahahahahahahaha

Tú: Izzy, estás guapísima.

Izzy: muchas gracias, cielo =)


Continuasteis saludando a los demás: Vicky iba de Minie Mouse, y la quedaba genial, Carrie de el Gato con Botas, Ant de Elvis, Keith de Super Mario, Leishman de Charlotte y Ben de Jack el Destripador.


Tú: Ben, das miedo.


Se dio la vuelta, y te miró, saliéndose de la conversación que mantenía con los demás.


Ben: ¡_____(tn)! ¡Qué sorpresa!


Os saludasteis con un beso, y saludaste de paso a los demás.


Ben: ¿Catwoman?

Tú: eso intento.

Ben: te doy un... 9 alto.

Danny: un 9 alto... Pareces gay, macho. Yo la doy un catorce.

Tú: tú no eres imparcial hahahahaha

Ben: te haría un número de Jack el Destripador, pero incluye tocarte una teta y lamerte el cuello, y no creo que Danny me deje hahahahaha

Danny: no creo que te deje ella, no sabes qué genio tiene.

Tú: ¡oye!


Le diste un codazo en las costillas y él fingió que le dolía de verdad. Se pegó a ti al ritmo de la música, bailando de esa manera en que Danny baila y pasó sus manos por tu cintura, pegándote a su pecho.


Tú: todavía no me has dicho qué te parece el disfraz.

Danny: déjame que te lo demuestre esta noche...


Os besasteis en medio del salón mientras los demás bailaban, bebían y eran felices. Paula llegó un par de minutos después y ahí fue cuando Doug lo flipó pero bien. Fuiste cambiando de manos y relacionándote con los demás, y te tocó bailar una rápida con Harry. Qué manera de moverse, señor...


Tú: Harry, ¿tú no ibas a participar en un programa de baile?

Harry: efectivamente.

Tú: pues menos mal hahahahahaha

Harry: ¿insinúas que bailo mal?

Tú: no lo insinúo xD


Te reíste un poco de él y continuasteis bailando, pero ya no en serio. Se había convertido en una competición para ver quién lo hacía peor, y ganaba él, como siempre.

Las horas fueron pasando y el cansancio en tu cuerpo se fue notando. Te dolían los pies de los tacones y la música te incitaba a bailar, aunque no pudieras más. Cuando salió una lenta entre cien rápidas, diste gracias a Dios.


Ben: ¿me concede este baile, señorita?

Tú: ¿desde cuándo es Jack el Destripador tan caballeroso?

Ben: siempre lo era, sino no podría atraer a las prostitutas a las que mataba.

Tú: ¿eso es una indirecta?

Ben: hahahahaha ¡claro que no!


Le tomaste la mano y pasaste tus brazos por su cuello, reposando tu cabeza en su hombro mientras él te abrazaba por la espalda. Olía muy bien y la música era demasiado lenta, te estaba entrando sueño y todo.

Comenzasteis a moveros por el salón lentamente, apenas un vaivén y comprobaste que se estaba muy a gusto a su lado. No era un bailarín experto, pero no era un pato mareado, como Tom.


Ben: ¿te duermes?

Tú: casi. Estoy agotada.

Ben: estás muy guapa.

Tú: gracias =)


Continuasteis moviéndoos y notaste que no te quitaba ojo de encima.


Tú: ¿qué piensas?

Ben: que ojala no fueras la novia de Danny.


Se paró en seco y tú con él, un poco paralizada ante esa frase. Ben dirigió una de sus manos a tu mejilla y la acarició lentamente mientras se acercaba a ti, con toda la intención del mundo y, por segunda vez en un mismo día, le hiciste la cobra a un chico. ¿Qué le pasaba a todo el mundo hoy contigo? ¿Tan apetecible ibas o qué coño pasaba?


La música se acabó en ese mismo instante y no lo viste acercarse pero Danny llegó hasta vosotros, con un rictus en la cara que no auguraba nada bueno. Ahora sí que daba miedo.


Danny: ¿interrumpo?

Tú: no... Ya hemos terminado...


Te agarró del brazo y te separó de Ben con violencia, metiéndote en la cocina a empujones.


Tú: ¡menos humos, eh!

Danny: ¿puedes explicarme qué ha pasado ahí?

Tú: la verdad es que no...


¿Ben había intentado besarte? ¿En serio?


Danny: ¿te lo explico yo? ¡Os ibais a besar!

Tú: ¡él me iba a besar a mí! ¡Pero si ni siquiera le he visto venir!


El pecas se te quedó mirando, y no te gustó lo que viste en sus ojos.  No te creía.


Tú: cojonudo. Es que eres la ostia. ¿Para qué voy a querer yo besar a Ben? ¿Eh?

Danny: pues no lo sé, pero parece que él sí tenía motivos.

Tú: y será culpa mía, ¿no?


Increíble. ¿Este tío era tonto o bebía lejía de pequeño? Te apartaste de él, más dolida que enfadada. ¿En serio se pensaba que le harías eso? ¿Besar a uno de sus mejores amigos? ¿Besar a alguien que no fuera él? Le diste la espalda, apoyándote en la encimera de la cocina e intentando controlar tu temperamento.


Danny suspiró y le oíste acercarse. Lo que te faltaba, que ahora se hiciera la víctima. Se abrazó a tu cadera, colocando su cara en el hueco de tu cuello.


Danny: un poco de culpa sí que tienes...


Te lo quitaste de encima con un movimiento de tus hombros y lo miraste, viendo que apenas le quedaba ya pintura en la cara.


Tú: ¿perdona?

Danny: solo digo que no me gustaría ser Ben en estos momentos. Ni Ben ni ningún otro tío,

Tú: ¿y eso por qué? Si se puede saber.

Danny: porque no dejaría de pensar en lo que el degenerado de tu novio te va a hacer cuando lleguéis a casa y te quite ese traje de cuero.


Te recorrió de arriba abajo en una mirada lasciva e indecente y notaste una bola de fuego nacer en tu estómago y recorrer todo tu cuerpo.

Danny acortó el espacio que os separaba y te atrapó entre sus brazos contra la encimera. Tenía esa sonrisa en la cara, esa que dejaba mujeres embarazadas a distancia y, aunque quisieras seguir enfadada con él, no podías. Porque era Danny, y siempre podía contigo.


Tú: ¿y qué me va a hacer el degenerado de mi novio?

Danny: todo lo que me dejes.


Y eso sonaba a que ibas a dormir poco. Le abrazaste por el cuello y le diste un beso en la mejilla.


Danny: sí, mejor reserva los besos para esta noche...

Tú: ¿y si te digo que hoy no me apetece?

Danny: ¿y si te digo que te va a apetecer?

Tú: ¿y tú que sabes?


Esbozó una sonrisa, peor que la anterior, como si se estuviera imaginando en su mente la noche que os esperaba, y te apretó más entre sus brazos, pegándose mucho a ti.


Danny: cierra los ojos e imagínate mi casa, a oscuras, los perros dormidos, mi cuarto desierto, mi preciosa cama queriéndote entre sus sábanas, las luces muy bajitas, música sugerente... ¿Lo tienes?

Tú: aham.

Danny: pero cierra los ojos.


Los cerraste.


Tú: ya.

Danny: ahora imagínate que estás allí, yo llego hasta ti, te tomo por la cintura y un escalofrío recorre tu cuerpo. Me acerco a tu cuello y empiezo a besarlo lentamente...


Hablaba en voz muy tenue, apenas un susurro, al ladito de tu oído y, tal y como había dicho, un escalofrío recorrió tu cuerpo. Seguidamente, comenzó a besar tu cuello. Más escalofríos.


Danny: imagínate que tenemos todo el tiempo del mundo y que me voy a dedicar a ti como no me he dedicado nunca a una mujer.

Tú (abriendo los ojos): ¿cómo nunca?

Danny: que cierres los ojos. (Obedeciste) Una vez estés tumbada en la cama voy a cubrir todo tu cuerpo con besos, te voy a hacer gritar tanto que mañana no vas a poder hablar.

Tú: menos mal que la que tiene un grupo no soy yo.

Danny: cállate, que le quitas la magia. Te voy a hacer el amor como si fuera nuestra última vez, y...

Tú (abriendo de nuevo los ojos): con condón, ¿no? Que si es la última vez no quiero quedarme preñada y que no te responsabilices del niño.

Danny: joder, ____(tn), contigo no se puede ser un poco romántico.

Tú: que sí, que ibas muy bien, ya me callo.

Danny: nah, ahora te consuelas sola.

Tú: hahahahahahahaha


Os abrazasteis y le pegaste un mordisco en el cuello, porque te apetecía.


Danny: que soy hombre fácil, princesa. Eso aquí no.

Tú: ¿el qué? ¿Esto?


Le mordiste de nuevo, más que nada por hacerle de rabiar.


Danny: ten el acierto cuando lleguemos a casa de decir que no te apetece, a ver con quien me consuelo yo luego.

Tú: solo hahahahahahaha.


Volvisteis al salón, habiendo olvidado la pequeña disputa por Ben, y le buscasteis entre los presentes. Pero no estaba.

Danny se acercó a Harry, para preguntarle por él.


Harry: ¿y yo qué sé? ¿Qué pasa? ¿Qué por que seamos batería los dos tengo que saber donde está?

Tú: ¿has bebido?

Harry: que tengo sueño y voy borracho, dejadme.

Tú: no conducirás, ¿no?

Harry: ¿cómo quieres que vuelva a casa sino?

Danny: pues que conduzca Izzy. Te puede pasar algo.

Tú: ais, Junes, que monos. Mira, ya tienes con quien consolarte esta noche xD

Harry: tse, que no voy tan borracho. Aunque te estoy empezando a ver follable, fuera de mi vista.

Danny: no te ostio porque vas borracho, que sino...

Tú: mañana te arrepentirás de haber dicho eso.

Harry: mañana no me acordaré, así que...


Le dejasteis que durmiera la mona, y supusisteis que Ben se habría ido ya. No querías darle vueltas a lo que te había dicho antes de intentar besarte. Sabías que Ben no había bebido, por lo que no podía haber sido producto del alcohol. Y eso era lo que más te preocupaba, que lo hubiera dicho consciente de ello.

 


POV DANNY


Dejamos de buscar a Ben y nos centramos en disfrutar de la fiesta. Eran las cuatro de la madrugada y a _____(tn) se la veía muy cansada, y yo todavía tenía ganas de guerra...

En medio de uno de mis bailes personales, se me acercó y me ronroneó un poco, colgándose de mi brazo casi.


Tn: Dan, tengo sueño.

Yo: no me jodas. ¡Si sólo son las cuatro!

Tn: ¿sólo? Que tengo 17 años, mi cuerpo necesita descanso.

Yo: tu cuerpo no va a descansar esta noche, cielo. Tómate un Redbull.

Tn: hablo en serio. Si quieres que te de mambo vámonos ya o me voy a quedar dormida a la mitad.


Rechisté, pero la hice caso. Me apuré mi copa y nos despedimos de los demás, poniéndola a ella de excusa.


Dougie: si es que no se puede traer niños a estas fiestas, que no aguantan...

Tn: mañana te pego por decir eso.

Dougie: Danny, me quiere pegar, protégeme.

Yo: a mi hombre no se le toca, eh. Aparta tus garras de él.

Tn: ¿WTF?

Dougie: joder, si que tiene sueño, sí. No ha dicho nada de Pones...

Yo: nos vamos, enano. No conduzcas.

Dougie: ¿y cómo vuelvo? ¿Haciendo autostop?

Yo: como te mates con el coche no sé lo que te hago.

Tn: ais, que bonito ^_^

Dougie: mira, ya se ha espabilado.

Yo: hablo en serio. Si quieres, vente a casa, pero no conduzcas.

Tn: TRIO CON PONES. ¡SÍ!

Yo: me llevo a esto, que ya desvaría.


Le dio un beso al enano y nos despedimos de Paula, que tenía tanto o más sueño que ella, y salimos de casa de Tom. Gracias a Dios que éramos vecinos y no tenía que coger el coche, porque yo sí que había bebido. No iba borracho, ni mucho menos, pero había bebido.


Entramos en mi casa y encendí las luces, para saber por dónde pisábamos.


Tn: te acabas de cargar el polvo.


Me reí ante su comentario y en un abrir y cerrar de ojos, la cogí en brazos y subí a la planta de arriba con ella, como si estuviéramos de luna de miel.

Entré a mi cuarto y la dejé en el suelo con cuidado.


Tn: ¿sabes qué me apetece? Un helado.

Yo: ¿sabes qué me apetece a mí? Quitarte ese traje con los dientes.


Tenía que ser demasiado inocente si pensaba que no la iba a catar esta noche.

Se rió esta vez ella y, creo que por culpa del sueño, se volvió más desinhibida.

Agarró la cremallera del traje y comenzó a bajarla muy lentamente, mirándome con coquetería. Estaba empezando a dejar demasiada piel al descubierto, y yo a perder cada vez más la cordura.


Tn: hazlo.


Me acerqué a ella, ni rápido ni despacio, observando el camino que recorría la cremallera, hasta que estuvo tan abajo que eso ya no se podía llamar escote. La acaricié la mejilla con delicadeza y nos besamos, lento. Su lengua buscaba la mía, como si se la hubiera pasado de golpe todo el sueño, y yo se lo devolví.

Sus manos se dirigieron a mi pecho y me quitó la chaqueta y el chaleco, comenzando a desabrochar los botones de mi camisa.


Tn: ¿sabes que hoy es el último día de tu semana, no?

Yo: ¿el último ya?

Tn: aham.


Mierda. Tendría que conseguir que perdiera otra apuesta para disfrutar de semanas como esta.

____(tn) se rió mientras me seguía desnudando, abriendo con sus pequeñas manos los botones, uno a uno, y besando mi pecho al quedar al descubierto. Cerré los ojos, y me dejé hacer. Terminó de desabrocharme la camisa y la sacó del pantalón para quitármela, sin dejar de besarme. Sentía sus labios por todo mi pecho y el calor apoderarse de mi cuerpo.


Joder, la quería, y necesitaba estar dentro de ella otra vez. Me daba igual cómo y me daba igual dónde, pero lo necesitaba. No era como con ninguna de las chicas a las que hubiera podido querer antes. A ella la quería. Con todas las letras, y el sexo con ella era increíble.


Ascendió hasta mi boca y nos besamos, dejando que nuestras manos acariciaran todo nuestro cuerpo. La tomé por la cintura y se abrazó a mi cadera, para que la depositara en la cama. Teníamos nuestros propios códigos; sabía lo que significaban sus miradas y lo que me quería decir con cada sonrisa, un lenguaje que solo conocíamos nosotros.


La tendí sobre el colchón con delicadeza y me tendí sobre ella, viendo su bonito pelo esparcido por mi almohada y sus ojos brillando, pidiéndome en silencio que me fundiera con ella.


Del mismo modo que amaba el sexo con ella, también lo odiaba. Odiaba que llegara una determinada hora y tuviera que irse, odiaba hacerla el amor y no poder quedarme abrazando su cuerpo, que era mío y para mí lo quería todas las noches. Odiaba disponer de solo unas pocas horas para estar con ella, odiaba no tenerla siempre en casa, oírla jugar con los perros o trastear en la cocina, que me regañara por no recoger las migas o fregar los platos.


Justo cuando estábamos a punto de ser una sola persona de nuevo, tuve que quedarme mirando esa cara, la luz que adquiría en momentos como ese.

_____(tn) me acarició la mejilla, con una ligera sonrisa en los labios, y me dio un beso de esquimal.


Tn: ¿eh? ¿Ocurre algo?

Yo: cumple ya los 18, princesa. Por favor.


Supongo que entendió el mensaje que llevaba esa frase, porque su sonrisa se ensanchó y cerró mis labios con los suyos.

Instantes después la hacía llegar al cielo, la veía retorcerse de placer, gemir y jadear, mirarme entre suspiros, me arañaba la espalda, yo mordía su cuello, ella gritaba en mi oído... Una nube de lujuria y desenfreno envolvía mi cuarto, y yo tenía las mejores vistas del mundo: su cara desencajada al sentirme dentro de ella.


No sé ni cuanto tiempo pasó, tampoco me importaba. Sentía esa increíble sensación postorgasmo, los músculos desinflados, el corazón cabalgando como si fuera un caballo, intentando recuperar la calma...


Giré la cabeza y la miré, ella miraba el techo, con la mano en el pecho y una imperceptible sonrisa en los labios, dejando que los últimos espasmos abandonaran su cuerpo.

Me incorporé un poco y la contemplé, su frente perlada de sudor, de su sudor y el mío. Parpadeó lánguidamente y amplió esa sonrisa, jugueteando con uno de mis rizos. Cualquiera habría matado por encontrarse en mi lugar.


Tn: dímelo.


A eso me refería al decir que teníamos nuestros propios códigos. Una sola mirada y ya sabía que la quería decir algo.


Yo: te vuelves preciosa al llegar al orgasmo, ____(tn).


Soltó una carcajada, sé que no se esperaba eso, y negó con la cabeza. Nos besamos de nuevo y la tapé con las mantas, para que no cogiera frío al estar desnuda.


La abracé y nos quedamos dormidos.


 

Capítulo 33 (parte 1): Halloween.

Mi beta dice que este cap es soso. Y tiene razón. Así que espero que no os durmáis mucho leyéndolo, yo voy a suicidarme, a ver qué tal sienta, que dicen que hace cosquillas...

 

 

Y llegó Halloween. El día 31 amaneció lloviendo y te despertaste de mal humor. ¿No podía llover otro día? Vale que lloviera casi todos, pero justo ese día...


Te despertaste a media mañana y tuviste que quitarte a Danny de encima, que dormía a tu lado, adueñándose de una cama individual y atrapándote en un abrazo inconsciente. Estaba monísimo, pero apenas te dejaba respirar.


Te metiste en el baño a asearte y le dejaste que descansara. La noche anterior le habías pegado una paliza con la Wii, debía estar cansado.

Te duchaste y bajaste a la cocina a desayunar cuando sonó el timbre. Tu primer pensamiento fue que se trataba de tus padres, que la bicho de tu madre había adelantado la vuelta para intentar pillarte en alguna situación comprometida, y lo iba a conseguir.


Te acercaste a la puerta sin hacer ruido y miraste por la mirilla, viendo que solo se trataba de Lucy. Respiraste hondo y la abriste.


Tú: no sabes qué susto me has dado...

Lucy: joder, que todavía no me he puesto la careta.

Tú: que me pensaba que eras mi madre...

Lucy: está Danny por aquí, he de deducir.

Tú: sí, está arriba durmiendo. Está reventado hahahahahha

Lucy: normal, de tanto follar.

Tú: que no, que ayer le humillé jugando a la Wii.

Lucy: sí, como que hacerlo no cansa...


La dejaste que siguiera hablando sola y regresaste a la cocina a desayunar. Hablasteis un poco de la salida de esa noche, que algo habría que hacer, Halloween no era todos los días.

Cada una os ibais a disfrazar de una super heroína. Paula era La Mujer Maravilla, Lucy, Electra, Rose era Lara Croft y tú Catwoman. Variado, pero de la misma temática. Lucy se reía de ti y de la reacción que fuera a tener Danny cuando te viera con el traje de cuero negro y el pedazo de escote que llevaba tu disfraz, cuando oísteis a alguien bajar las escaleras.


Tú: mira, ya se ha levantado.

Lucy: mejor, así os tomo el pelo a los dos hahahahahaha


Le tiraste un trozo de tostada a la cara mientras la voz de Danny se acercaba, cantando I will survive a voz en grito. A vosotras dos os empezó a entrar la risa, ¿Danny cantando por Gloria Gaynor? ¿Cantando una canción que se había convertido en un himno gay? Era demasiado.


La voz se iba acercando mientras vosotras hacíais playback con ella, usando un plátano como micrófono y bailando de cualquier manera. Un par de segundos después, Danny irrumpía en la cocina, y cómo irrumpía...


Lucy y Tú: HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA


Empezasteis a reíros como dos descosidas mientras el pobre buscaba con la mirada algo por la cocina con lo que poder taparse, y es que no se le había ocurrido otra cosa que bajar desnudo. Completamente. En pelotas, nunca mejor dicho. Como Kathie le trajo al mundo.

Terminó cogiendo el primer trapo que pilló de la encimera y se lo sujeto a la altura de la cadera mirando como os reíais de él.


Lucy: ¿qué te tapas? Si ya te hemos visto hahahahahahahahaha

Danny: ¿se puede saber qué hace esta aquí?

Lucy: reírme de ti hahahahahahaha Hace frío, eh, Dan. Se encogen los... músculos.


Tuviste que reírte con ella. La cabrona era graciosa e hija de puta cuando quería. Os partisteis el culo un rato a costa de Danny, hasta que este empezó a ponerse colorado. Te levantaste de la silla y te acercaste a él a darle un beso, pero te apartó la cara.


Tú: no te enfades anda, solo a ti se te ocurre bajar desnudo a la cocina.

Danny: era una sorpresa.

Lucy: y lo ha sido, tranquilo que lo ha sido hahahahahahahaha

Danny: ¿puedes decirla que deje de reírse de mí?

Tú: da gracias que es Lucy y no mi madre...

Danny: ¡que dejes de mirarme!


Miraste a Lucy y viste como por poco se caía de la silla por mirarle el culo a Danny, que esquivaba sus miradas como podía.


Lucy: te recuerdo que te vi desnudo antes que ____(tn). Follaste conmigo antes que con ella.

Danny: lo nuestro fue un polvo de una noche, ni siquiera me acuerdo.

Lucy: ¿eso fui para ti? ¿Solo un polvo?


Empezó a hacer pucheros, como si se fuera a echar a llorar de un momento a otro, y Danny te miró, preocupado de verdad.


Danny: Lucy... A ver... que...

Lucy: HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA

Danny: ¬¬

Tú: yo no digo nada hahahahaha

Danny: me voy a vestir.


Se quitó el trapo y se lo tiró a tu amiga a la cara, que empezó a fangirlear como una loca, y desapareció escaleras arriba.


Lucy: en serio, _____(tn), este hombre no es posible. Si te cansas de él, me lo mandas.

Tú: confórmate con el trapo.

Lucy: bueno, a eso de las seis vuelvo, para empezar a vestirnos y eso.

Tú: luego nos vemos.

Lucy: adiós, coneja.

Tú: ¡que no me llames coneja!

Lucy: lo haréis con condón, ¿no? Por que vais a repoblar la Tierra hahahaha

Tú: ¿no te ibas? Adiós.


La echaste de casa a empujones y subiste a tu cuarto a buscar a Danny, que se vestía en silencio. Te acercaste a él y le abrazaste por la espalda, creando un camino de besos por toda su columna.


Danny: así no vas a conseguir nada, estoy muy enfadado.

Tú: no era por ti, es que me encanta tu espalda. Me estaría mirándola toda la vida.

Danny: no me hagas la pelota.


Le diste la vuelta y te abrazaste a él, muy fuerte y muy cerca, mirándole a los ojos. Le diste un piquito, al que no correspondió. Y otro más, sin respuesta. Bajaste por el cuello con otro nuevo camino de besos.


Tú: puedo estar así hasta que se te pase el enfado.

Danny: pues vas a estar así toda la vida.


Le tiraste sobre la cama con delicadeza y seguiste con los besos, en las mejillas, la mandíbula, el cuello, el lóbulo de la oreja, las clavículas, el pecho, los pezones, la tripa, por debajo del ombligo...


Danny: si sigues bajando te perdono.

Tú: no tienes nada que perdonarme porque no he hecho nada. De hecho, deberías pedirme disculpas tú a mí.

Danny: ¿cómo? Lo que faltaba.

Tú: por espantar a la pobre Lucy, con lo casta que ella es... La has creado un trauma hahahahahaha

Danny: ¿trauma? ¿Ver el cuerpo atlético y sano de un hombre adulto es un trauma?

Tú: ¿cuándo he visto yo a Harry desnudo?

Danny: puta gracia, eh.


Te apartó de un empujón y se puso en pie, enfadado de veras. Se puso la camiseta, los calcetines y los zapatos.


Tú: pecoso, era broma.

Danny: ...

Tú: ¿tú sí puedes compararme con Georgia y yo a ti con Harry no?

Danny: ¿con Harry justamente? Joder, ____(tn).

Tú: no te pongas celoso, ni seas envidioso. Cada uno es como es. Y a mi me gustas tú, tal y como eres. Con tus tonterías, tus bailes extraños, tus ataques de cosquillas, tus desnudos improvisados...

Danny: que no me hagas la pelota.

Tú: pues nada. Vete enfadado si quieres. Si esta noche me lío con alguien, borracha y despechada, y me quedo embarazada y arruino mi vida, será culpa tuya.


Te cruzaste de brazos mirándole con los labios torcidos, y esperaste a que reaccionara. Y se echó a reír. Relajaste la postura y lo abrazaste por el cuello.


Tú: vamos a desayunar, anda.



A las seis de la tarde, tal y como habíais quedado, Lucy volvió a tu casa, trayendo con ella a Paula y a Rose, cargadas con los disfraces para prepararse todas en tu casa.


Rose: ¿y Danny?

Tú: se ha ido, él también tiene Halloween.

Rose: qué pena, yo que quería verlo desnudo...

Tú: Lucy, eres una puta chivata.

Lucy: ¿qué quieres? Si todavía me sigo riendo hahahahaha

Tú: ¬¬


Subisteis todas a tu cuarto y empezasteis a no hacer nada. Rose se tiró a tu cama y te cogió la BB; Paula te cotilleaba los cd's y Lucy se ponía tus tacones. Podíais estar así hasta que se os hiciera tan tarde que tuvierais que prepararos deprisa y corriendo. Perdisteis el tiempo un rato, hablando y haciendo el tonto, hasta que Paula, la única con un poco de cordura, tiró de vosotras para que os vistierais.


Una vez estuvisteis todas vestidas, Lucy se erigió como la maquilladora profesional e imitó en vosotras los maquillajes de las heroínas de quien ibais disfrazadas, ayudándose de fotos de Google. A las ocho, estabais todas listas para ir a la fiesta que Chris había preparado en su casa.


Te encargaste de dejar tu casa más o menos decente y todas las luces apagadas, y os mirasteis por última vez en el espejo antes de salir.


Lucy: ____(tn), por Dios... No sé ni cómo se ha fijado Danny en ti.

Tú: ¿ahora qué pasa?

Rose: el escote, coño. Pareces una monja.


Te miraste. Tu traje, como buena Catwoman, se cerraba con una cremallera en la parte delantera, y según te la cerraras, te quedaba un escote más amplio o más recatado.


Lucy se acercó a ti, tomó la cremallera, y la pegó un tirón hacia abajo, mostrando todo el canalillo.


Tú: ¡Eh! ¿Tú qué quieres? ¿Qué se me vea el alma?

Lucy: el alma no se folla, tan tapada no se te va acercar nadie.

Paula: es que no tiene que acercársela nadie, tiene novio.

Tú: gracias, Paula. Alguien que me entiende. Además, que se me ve el sujetador, quita.


Te subiste la cremallera hasta su sitio y pasaste de Lucy y su pervertida mente.


Llegasteis a la fiesta y eso estaba petado ya. No era por fardar, pero nada más aparecer, la gente se os quedó mirando, y no era para menos. Ibais en plan femme fatale, vestidas cada una de una superheroína. Lucy sacudió su melena, sabiéndose observada por todos, en su salsa, y entrasteis a la casa de Chris.


Empezaba la fiesta.


Nada más entrar, los más desesperados del lugar, se os acercaron con cara de babosos, sobretodo el de Rose, que tuvo que quitárselo de encima con espátula. Damen y Chris, o más bien, Superman y Hulk, os encontraron y os rescataron de ellos.


Chris: estáis... muy...

Lucy: puedes decirlo. Violables.

Paula: ¡Lucy!

Damen: no la regañes, porque somos amigos que sino yo también intentaría ligar con vosotras.

Tú: pues espántanos a los moscardones, como buen amigo que eres.


Os acercasteis a la mesa de las bebidas y cogisteis de lo que había, daba igual lo que fuera. La música aumentó de decibelios, haciendo retumbar la casa casi, y empezasteis a bailar entre vosotras cuatro, con Damen y sus amigos.


Fueron pasando las horas y las bebidas, y aunque tú no tomabas alcohol, varios de tus amigos sí, como Lucy y Damen, que más que bailar hacían el ridículo. Se reían por todo y se apoyaban el uno en el otro intentando no caerse. Chris, como buen novio de Lucy que era, se encargó de ella, y tú de Damen. Necesitaba tomar el aire.

Le agarraste del brazo, colocándotelo por encima de los hombros y le sacaste al jardín.


Tú: ¿tú no habrás venido en moto, no?

Damen: he venido volando, ¿no lo ves? ¡Soy Superman!

Tú: anda, que te quedan de bien las mallas...

Damen: ¿a que sí? Me hacen un tipín...


Se apartó la capa como pudo y se puso a mirarse su propio culo. Parecía una pescadilla mordiéndose la cola, y a ti te entró la risa. Terminó cayéndose al césped de la cogorza que tenía encima, que ni se tenía.


Damen: joder, que ostia...

Tú: has dejado la casa seca. Te ha faltado beberte el agua de los floreros.

Damen: estás preciosa, ____(tn).


Se incorporó un poco y se sentó a tu lado, con la mirada medio ida.


Tú: y tú muy borracho.

Damen: pero tengo razón.

Tú: no conduzcas esta noche, eh. No quiero que te pase nada.

Damen: sí, mamá.


Te pasó ahora él un brazo por los hombros y reposó su cabeza en la tuya. Permanecisteis en silencio un par de minutos, mirando al cielo y lo bonito que estaba esa noche.


Damen: ¿sabes qué he pensado cuando te he visto entrar?

Tú: que el traje me hacía gorda.

Damen: que si yo fuera Danny te lo quitaría a bocados.


Apartaste la cabeza de la suya y lo miraste. Definitivamente, estaba borracho. El Damen sobrio nunca te habría dicho eso.


Tú: Damen...

Damen: sí, ya lo sé, tienes novio, somos amigos, bla bla bla... Pero estoy borracho, y no sé lo que digo.

Tú: pues mejor no hables, no sea que mañana te vayas a arrepentir.

Damen: llevo toda la noche queriendo besarte, _____(tn). Ese traje no es sano, menos mal que no te has abierto más el escote o me habría pasado a tu novio por el forro.

Tú: anda, vámonos a casa. Voy a pedir un taxi.


Intentaste levantarte del suelo, pero te retuvo, agarrándote por la muñeca. No dijo nada, solo se acercó a ti e intentó besarte. Apartaste la cara antes de que hiciera algo de lo que pudiera arrepentirse y le levantaste del suelo, no sin esfuerzo.


Entraste con él de nuevo en casa y te topaste con Rose y Paula y dos chicos que no conocías. Tus amigas se acercaron a ti.


Paula: ¿te vas?

Tú: sí, y me llevo a este.

Damen: ¡a Superman!

Tú: chorizo con pan, sí. No sabe ni lo que hace.

Rose: os hemos visto muy juntos en el jardín...

Tú: pues eso, que no sabe lo que hace.

Paula: ¿te vas luego a casa de Tom?

Rose: me voy con vosotras.

Paula: no estás invitada.

Rose: no me va a reconocer. Me pongo una máscara.

Paula: Lara Croft no lleva máscara.

Rose: egoísta.

Tú: bueno, seguid discutiendo, yo me llevo a este.


Te apartaste de ellas y sacaste tu BB del pequeño bolso que llevabas, que no era parte del traje, pero en algún sitio tenías que meter el móvil, las llaves y la cartera. Pediste un taxi y montaste a Damen, que se había puesto a cantar una canción de Green Day a voz en grito. Pobre taxista...

Llegasteis a la puerta de su casa, que gracias a Dios, estaba vacía, sólo estaba su hermana pequeña, de lo contrario sus padres le habrían matado, y le subiste hasta su cuarto. Le tiraste en la cama, le quitaste los zapatos y le dejaste durmiendo la mona, al cuidado de su hermana. Mañana sería otro día.


Miraste el reloj del móvil y viste que solo eran la una de la mañana. No conocías las fiestas de Tom, pero quizás aún no hubiera terminado...

 

 

Aunque cada vez tengo menos tiempo y más trabajos, tengo escritos hasta el capítulo 36, so... Subiré regularmente (creo).


Y pasarse por aquí, que nunca me hacéis caso: http://gemma-fallinginlove.metroblog.com/

Capítulo 32: fight.

Viernes 13. Gemma sube capítulo. ¿Viernes 13 era lo de las risas o lo de miedo? Idk. El caso es que este capítulo no vale mucho, lo digo en serio, pero a mi me gusta *guau, me gusta un cap mío, novedad xD* Ni siquiera tenía título hasta hace un par de minutos.. Podéis votarme en rojo, por que además... Bah, ya lo veréis xD


Espero que sigáis vivas tras el cap anterior =)


PD: PASAROS POR AQUÍ: http://somuch-haschanged.metroblog.com/capitulo_13

 

 

 

Te levantaste de la cama una vez recuperaste el ritmo de tu respiración, pero Danny te agarró de la mano, reteniéndote.


Danny: ¿dónde vas?

Tú: a ducharme otra vez, parece que he corrido una maratón.

Danny: quédate un rato más en la cama...

Tú: pareces una tía después de echar un polvo hahahahahahaha

Danny: es que me siento utilizado. Follamos y te vas...

Tú: Dan, que me voy a duchar, ni que desapareciera...

Danny: que te quedes, coño.


Te pegó un tirón de la mano y caíste de lleno sobre él, que tenía la tontería subida, y dejaste que te besara con delicadeza, sin saber cómo era capaz de hacerlo con lo que acababais de compartir en esa cama... Tus gemidos debían de haberse quedados impregnados en las paredes.


Danny: ¿te apetece hacer algo hoy?

Tú: hombre, teniendo en cuenta que llevamos dos días sin vernos, no nos vamos a estar todo el día metidos en la cama...

Danny: pues no es mala idea...

Tú: yo no aguanto otra como la de antes, ya te aviso.

Danny: no hace falta que sea como la de antes...


Estuvisteis un rato más en la cama, pero "separados", sin hacer guarrerías, como Dougie lo llamaba, y había un no sabías qué en los ojos de Danny que te hipnotizaba. Sería su forma de mirarte, sería el brillo que había en ellos... sería lo que te hacía sentir, pero te tenía enamorada.

Después, conseguiste que te dejara marchar y pudiste ducharte tranquila, ya que misteriosamente, tampoco se metió contigo en la ducha. Saliste del baño y entraste de nuevo a tu cuarto, descubriendo porque no te había ido a buscar.


Se había quedado dormido. Llegaste hasta la cama y lo contemplaste, enredado entre tus sábanas, boca abajo y despatarrado. Y ahora sí que parecía un ángel. Se le había rizado el pelo por culpa del sudor y se le veía relajado, la respiración armoniosa, los párpados quietos... ¿Por qué nos ponemos más guapos cuando dormimos? Danny estaba precioso. Igual eras una tonta redomada, pero no pudiste evitar quedarte un rato mirándole, sin cambiarte de ropa o secarte el pelo, tal cual estabas, aprovechando esas dulces vistas. Desde tu posición, tenías unas vistas extraordinarias del tatuaje de su nuca, y joder, cómo te gustaba. Independientemente de que perteneciera a una canción de Bruce Springsteen, al cual admirabas con toda tu alma, ese tatuaje te traía loca. Cogiste tu cámara de fotos y llenaste la tarjeta de memoria con fotos suyas, planos cortos, amplios... Él ya te lo había hecho a ti en verano, fotografiarte cuando estabas dormida, no te podía reñir por hacérselo tú a él.


Le dejaste que durmiera pues debía estar cansado, entre la mudanza, los conciertos esporádicos que tenía con el grupo y la bendita semana, tenía que estar agotado. Si no fuera porque era hiperactivo, habría muerto del cansancio.


Te vestiste con ropa cómoda para estar por casa y te pusiste a adelantar algo de los exámenes que te tocaban la semana que viene, ya estabais prácticamente en noviembre y te tenías la evaluación casi encima.

Alrededor de una hora más tarde, Danny se despertó desorientado y mirando a todos lados.


Tú: estás en mi cama.

Danny: ¿y cómo he llegado yo aquí?

Tú: te he drogado para aprovecharme de ti.

Danny: que idiota eres...

Tú: gracias, cielo.

Danny: necesito una ducha.

Tú: sí, la necesitas. La puerta de la derecha, de nada =)


Se levantó de la cama y se acercó a tu escritorio, cogiéndote la cara por las mejillas y besándote en los labios. Salió por la puerta y a ti se te escapó un suspiro. Que rico era cuando se ponía así de cariñoso...


Terminó de ducharse y no le quedó más remedio que ponerse la misma ropa que hacía un par de horas, ya que, obviamente, en tu casa no tenía.


Se sentó en el borde de tu cama y se puso a mirarte sin decir nada. Tú le miraste a él y te sonrió en silencio. Frunciste el entrecejo, como preguntándole qué le pasaba y él se encogió de hombros. Estaba raro...  Te diste la vuelta para terminar la tarea que estabas haciendo sintiéndote observada.


Tú: ¿Danny, qué pasa?

Danny: nada, te miro.

Tú: por eso lo digo. Me estás poniendo nerviosa.

Danny: yo siempre te pongo nerviosa xD

Tú: imbécil.


No te dijo nada y tú seguiste con tu tarea de Latín, pero no te podías concentrar. Dejaste el bolígrafo en el escritorio y te volviste para mirarle.


Tú: ¿qué?

Danny: estoy pensando.

Tú: ¿en qué?

Danny: en ti.

Tú: ¿en qué?

Danny: en lo que acabamos de hacer. En lo... bestial que ha sido y ahora estás ahí sentada, haciendo deberes, como si nada.

Tú: ¿y qué quieres que haga? La vida sigue xD

Danny: hacía tiempo que no follaba así.

Tú: ¿puedes por favor no usar ese verbo?

Danny: no hay otro verbo para lo que hemos hecho. No intentes ponerlo fino, _____(tn). Solo ha faltado lo que ya sabes para que fuera el mejor polvo de mi vida...

Tú: pues entonces nunca tendrás el mejor polvo de tu vida conmigo.

Danny: no te engañes, sabes que vas a terminar comiéndomela.


Y le pegaste una ostia. Sin más. ¿Pero qué se había creído que eras? ¿Una puta?


Le miraste, airada. Danny se tocaba la mejilla con la boca abierta y el desconcierto en la mirada.


Danny: ¿WTF?

Tú: como vuelvas a decirme eso te juro que no te la come nadie porque me encargo de arrancártela, ¿me has oído?

Danny: era una broma...

Tú: eres un cerdo.


Te diste la vuelta para seguir con tus deberes pero te abrazó por detrás y de malas maneras por estar tú sentada a la silla. Te lo intentabas quitar de encima a empujones, pero contraatacaba con besos en las mejillas y haciéndote la pelota.


Danny: no te enfades, cuchi, si sabes que yo te quiero igual.

Tú: que me dejes.

Danny: que eres lo que más quiero en el mundo después de mis perros, y de Tom, pero porque somos Flones, bueno, y de Dougie, por Pones y eso... Pero estás en los puestos más altos, lo prometo.

Tú: después de tus perros, eh, que bonito... Qué bonito...

Danny: es que llevo muchos años con ellos. Además, tú no me traes el periódico e.e

Tú: que hijoputa eres...


Pero te estabas riendo, así que lo interpretó como que le perdonabas. Dejaste la tarea a medio hacer y cambiaste las sábanas de la cama, que bastante las habíais gastado...


Danny: comemos fuera, ¿no?

Tú: puedo cocinar.

Danny: ya, pero es que me apetece salir, quiero que te vea la gente.

Tú: ¿a mí? ¿A mi para qué?

Danny: porque sí... ¿A ti no te pasa cuando vamos por la calle que te gusta que la gente te vea conmigo?

Tú: sí, pero porque eres famoso y es como: "eh, mirad lo bueno que está mi novio".

Danny: pues yo igual.

Tú: pero si yo no soy famosa.

Danny: te estás haciendo hahahahahaha

Tú: que gracia...

Danny: ya han descubierto tu nombre, seguro que te han subido los seguidores de Twitter gracias a mí.

Tú: tú disfrutas haciéndome sufrir.

Danny: puedes filtrar noticias del grupo, ya verás qué bien vas a caer a las fans.

Tú: o me dirán que soy una oportunista y una cotilla.

Danny: bueno, pero comemos fuera.


Ale, tema zanjado. Recogiste los apuntes y te cambiaste de ropa, no ibas a salir en chándal a la calle. Abriste el armario para escoger qué ponerte y Danny se posicionó a tu lado, mirando contigo.


Danny: voto por...

Tú: ¿me vas a decir lo que tengo que ponerme?

Danny: ¿si combina te lo pones?

Tú: sé vestirme sola.

Danny: bueno, pero te podré dar mi opinión, ¿no?

Tú: sí, pero no decirme lo que ponerme.

Danny: tú muchas veces me lo dices.

Tú: pero porque los hombres no tenéis sentido del gusto.

Danny: ah, ¿y ese chándal sí es tener sentido del gusto?

Tú: esto no cuenta, es para estar por casa.

Danny: y cuando te metes con mis pantalones de pijama, ¿qué?

Tú: Dan, que te quedaba fatal. No le hacía justicia a tu culo.

Danny: a mi me gustaba como me quedaba.

Tú: pues a mi no, qué quieres que te diga...

Danny: a mi tampoco me gustan tus vaqueros rotos, pareces Dougie.

Tú: ¿cómo que no te gustan?

Danny: pues eso. Si quiero verte las piernas te los quito, no tienes que llevarlos rotos.

Tú: es que no me los pongo por enseñar las piernas, me los pongo porque me gustan.

Danny: pues a mi no.

Tú: pues a mí sí.

Danny: pues a...

Tú: vale. ¿Vamos a discutir por la ropa? Me vestiré como quiera, joder.


Danny levantó las manos y se encogió de hombros, como diciendo: "tú misma" y se alejó del armario, dejándote escoger sola. Rebuscaste entre las perchas, un poco mosqueada por esa tonta disputa y te empezaste a llenar de dudas. ¿Los leggin negros con la blusa azul le gustaría? ¿O mejor el vestido fucsia? ¡Maldito Danny! Terminaste escogiendo lo primero y te lo pusiste mientras él te miraba, torciendo el gesto.


Tú: ¿qué?

Danny: nada, nada, vístete como quieras...

Tú: que cabrón eres a veces...

Danny: y tú que cabezota.


Te pusiste la blusa y las botas negras y te miraste al espejo. Joder, quedaba bien, pero seguía dándote vueltas lo que Danny pensara.


Tú: ¿te gusta o no?

Danny: te tiene que gustar a ti, no a mí.


Que no, que no te iba a decir nada. Te cagaste en todos sus muertos y te quedaste con ello puesto, te maquillaste un poco, cogiste el bolso y salisteis de casa para comer fuera.


Siempre que lo hacíais (comer fuera), Danny conducía hasta el mismo lugar, aquel bar-restaurante al que te había llevado uno de los primeros días de septiembre y que te había encantado. Solía tener propiedades mágicas con vosotros. En numerosas ocasiones habíais ido allí a comer estando enfadados o un poco molestos el uno con el otro y misteriosamente, al comer allí, lo solucionabais. Era como si ahí dentro no entraran vuestras diferencias y vuestros malos rollos, un sitio de paz común o algo así.


Pero ese día fue el día que rompió la regla.


Tú seguías molesta por la frasecita que te había soltado sobre hacer ciertas cosas con la lengua y por la absurda pelea sobre la ropa, y él seguía adoptando esa postura de: "haz lo que quieras, es tu vida". Claro estaba que no ibas a hacer lo que él te dijera con los ojos cerrados, pero tampoco te gustaba que pasara de ti de esa manera.

Comisteis haciendo bromas envenenadas que no sentaban bien ni al uno ni al otro y hundiendo el dedo en la llaga para ver quién quedaba por encima. En una de esas, Danny tocó un tema que de verdad te molestó, pero no porque criticara tu forma de ser (que también), sino porque te sentiste humillada y despreciada.


Danny: eres una picada.

Tú: siempre soy yo la picada.

Danny: es que todo lo que te digo te sienta mal.

Tú: es que no puede sentarme bien que digas que era más fácil tener una relación con Georgia que conmigo.

Danny: es que era más fácil. Casi nunca discutíamos.

Tú: que me da igual lo que hicierais Georgia y tú, ahora estás conmigo.

Danny: ¿te crees que no lo sé?

Tú: ¿por qué lo dices así? Nadie te obliga a estar conmigo.

Danny: solo estoy diciendo que con ella encajaba mejor que contigo, no había tantas disputas.

Tú: ¿ah, sí? ¿Pues sabes qué? Que te quedes con ella.


Te levantaste de la mesa, furiosa e intentando no levantar el tono de voz allí dentro y cogiste el bolso para irte.


Danny: ¿dónde vas? Termina de comer.

Tú: se me ha quitado el hambre.

Danny: no seas infantil...

Tú: ¿también soy una infantil? Georgia era la persona más madura del mundo, ¿verdad?

Danny: por lo menos ella no se enfadaba por tonterías, como tú.

Tú: claro, tonterías...


Cogiste y te fuiste. Bonito día de reencuentro estabais teniendo, sí señor. ¿Cómo era posible que hubierais pasado de estar haciendo el amor y dándooslo todo a tener una de las peores peleas que habíais tenido nunca? Una cosa había clara, pareja rara lo erais un rato...


Saliste del restaurante y te pusiste a andar, sin rumbo fijo, solo por alejarte de él y tomar el aire.


Cuando os peleabais de esa manera parecía que nunca se iba a arreglar, que ninguno iba a dar su brazo a torcer. Muchas veces eras tú quien metía la pata y tenías que pedir perdón tragándote tu orgullo; en otras ocasiones era al revés y todo se solucionaba. Pero esta vez parecía que ninguno iba a cambiar de opinión. Danny había defendido lo buena que era su relación con su ex y a ti te había sentado como una patada en el estómago. No te tocaba a ti pedir disculpas y tenías la sensación de que él tampoco lo iba a hacer.


Continuaste caminando y decidiste volver a casa para aprovechar el tiempo por lo menos. Te pusiste el chándal que Danny había criticado hacía menos de dos horas y te pusiste la radio, para que la música se llevara un poco tu enfado, pero el destino quería reírse de ti y empezó a sonar Party Girl. Cambiaste de emisora pero asqueada, y terminaste quitando también la radio y te pusiste a estudiar. Lo único bueno que tenía pelearse con Danny era que estudiabas más.


Unos minutos después, te sonó la BB con una llamada del pecas, pero le colgaste y seguiste estudiando. Después te llamó Lucy, a la que por poco gritas pensando que se trataba de Danny, y estuvisteis hablando sobre el día siguiente, Halloween, para saber donde y a que hora quedar para prepararos los disfraces y toda esa parafernalia. Tú la preguntaste a ella por Chris y ella a ti por Danny, y te insultó como solo las mejores amigas pueden insultar.


Lucy: ¿a ti te es que te gusta discutir, verdad?

Tú: que no pienso ponerme lo que él me diga, joder, estamos en el siglo XXI

Lucy: si me parece muy bien que seas feminista...

Tú: yo no soy feminista.

Lucy: jo, que no, dice... Solo te falta quemar sujetadores en la puerta del ayuntamiento, guapa. Lo que no puedes hacer es decirle a Danny lo que ponerse y no aceptar que él te lo diga a ti.

Tú: que ese no es el tema. Que me ha comparado con una de sus ex.

Lucy: sí, eso no ha estado bien, pecoso.

Tú: gracias.

Lucy: pero sigues siendo una exagerada. Él también estaba molesto por lo de la ropa.

Tú: yo no le he despreciado comparándole con mi ex.

Lucy: porque no has tenido ex, cacho de tonta. Además, Danny le ganaría, fuera quien fuese.

Tú: ¿quieres dejar de babear con mi novio?

Lucy: si es que es tan sexy. Me tienes que contar lo de esta mañana.

Tú: me da vergüenza.

Lucy: pues no haberlo hecho.

Tú: mañana te lo cuento.


Os despedisteis, ella insultándote por cabezota y contestona, y continuaste con tu estudio, pero un mensaje por WhatsApp te distrajo. Danny.


¿Dónde estás?


Apagaste la BB bufando y la tiraste sobre el colchón, sin contestarle siquiera. No estabas siendo exagerada, por mucho que Lucy te dijera. Danny te había comparado con su ex, que para más inri, era modelo y Miss Inglaterra, y tú solo eras... tú no eras nada a su lado. Ella era alta, era guapa, era famosa, era admirada por miles de personas... Y tú en cambio tenías diecisiete años, no habías terminado bachiller siquiera, las GD's de medio mundo te amenazaban por Twitter y no conseguías darle el placer que él te pedía. Si fueras tío, también la hubieras preferido a ella.



Pasaste toda la tarde haciendo deberes, los tuyos y los de Damen, ya que perdiste la apuesta, y a eso de las siete de la tarde sonó el timbre de tu casa.

Bajaste a la planta de abajo rezando porque no fuera Danny o le arrancarías la cabeza, pero le gustaba tentar a la suerte.


Abriste la puerta y se coló dentro sin permiso, como Pedro por su casa.


Danny: ¿tú para qué quieres el móvil?

Tú: le he apagado.

Danny: pues eso... ¿Para qué te regalo la BB? Te llevo llamando desde las cuatro.

Tú: que no quería cogértelo, ¿no lo pillas? Además, ¿qué haces aquí?

Danny: que Geo no podía quedar y... he venido a verte.

Tú: ¡¡¡Joder con Georgia!!! ¡¡¡Me tienes hasta los ovarios con la puta Georgia!!!

Danny: ¡¡¡Que es broma!!!

Tú: me toca un pie que sea broma, ¡¡fuera de aquí!!


Le agarraste del brazo y le arrastraste hasta la puerta, con el vaso colmado ya. Tanto Georgia, tanto Georgia... Abriste la puerta, pero Danny se puso pesado para no dejarse echar.


Danny: no aguantas un chiste, joder. Yo que venía en son de paz...

Tú: ¡¡pero qué chiste ni que chiste!! ¿Tú cómo te crees que me sienta a mi que me compares con ella? ¿Eh? Que ya sé que ella es perfecta y le gusta a todo el mundo y bla, bla, bla... Pero ahora estás conmigo y, te guste o no, yo soy quejica, infantil, feminista y enfadica!!! Ni soy tan guapa como ella, ni tan simpática, ni tan alta ni tan nada, ¿vale? ¡Pero soy así, y si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta!


Y que a gusto te habías quedado, la virgen. Te costaba hasta respirar por haberle gritado todo eso.


Siguió un silencio en el que esperabas que Danny dijera algo, pero todo lo que hizo fue echarse a reír. ECHARSE A REÍR. ¿Pero se podía saber qué coño tenía ese hombre en la cabeza? Solo consiguió que te enfadaras más. Si hubieras sido un dibujo animado, te habrían pintado la cara de rojo.


Tú: ¿pero tú de qué coño vas? ¿Te ríes?

Danny: es que estabas muy graciosa, estás muy sexy con ese chándal hahahahahahaha


No dabas crédito, en serio que no. Abriste la puerta y señalaste el exterior con la mano libre.


Tú: fuera.

Danny: princesa...

Tú: ¡¡Que no me llames princesa!! ¿Tú te crees que puedes compararme con ella y hacerme sentir una mierda y quedarte tan pancho? ¿Y encima reírte de mí? Si tan a gusto estabas con Georgia, vuelve con ella, ¿no? Que ya sé que a su lado no soy nada y que todo el mundo la preferiría mil veces antes que a mí, pero también tengo mis sentimientos, ¿sabes? Y llevo toda la tarde estudiándome el mismo tema porque no me concentro por tu culpa y porque sé que nunca seré tan buena como ella.


Un silencio, en el que Danny no se rió y solo se oía tu agitada respiración. Estabas a punto de echarte a llorar de pura rabia.


Danny: ¿has terminado ya?

Tú: sí.

Danny: perfecto.


Acortó el espacio que os separaba y te besó a la fuerza En serio, ¿qué tenía ese hombre en la cabeza? Te agarró la cara con sus manos y profundizó ese beso ya que tú te revolvías para apartarlo de ti. Pusiste tus manos en sus hombros y empujaste, rompiendo ese beso.


Tú: ¡joder, Danny!


Y explotaste. Sí, también eras una llorica cuando la rabia te superaba. En lugar de pegar o romper cosas, tu rabia salía en forma de lágrimas.

Danny se acercó a ti para consolarte con un abrazo, pero le esquivaste.


Tú: ¡¡déjame!!

Danny: princesa, lo siento. No ha estado bien que te comparara con Geo.

Tú: ¿y ya está? Ya has cumplido, ¿no?

Danny: ¿y qué quieres que te diga? Estaba enfadado por la gilipollez de lo de la ropa y he dicho lo primero que se me ha venido a la cabeza, pensaba que sabías cómo soy. No quería humillarte ni hacerte sentir inferior.

Tú: ¡pues lo has hecho!

Danny: pero mira que eres tonta...

Tú: ¡¡que dejes de insultarme!!

Danny:¡¡ ____(tn), joder!!! ¡¡¡Si sabes que estoy hasta el culo por ti!!! ¿Crees que estaría aquí si no me importaras? Ya te lo digo yo: no. Así que deja de llorar, joder. Que te quiero y no te cambiaría ni por Georgia ni por Miss Universo. Si acaso por Dougie, pero creo que él prefiere a Harry...


Después de la tormenta, llegó la calma. Te quedaste callada escuchándolo y tuviste que reírte ante su última frase.


Danny: ¿no dices nada?

Tú: que me alegro solo por una vez en la vida de que exista Pudd.

Danny: tradúcemelo.

Tú: que me abraces.


No significaba eso literalmente, pero algo parecido. Danny te hizo caso y te abrazó, suspirando y besándote la coronilla.


Danny: ahora... podemos pasar un fin de semana tranquilo y sin peleas tontas?

Tú: esto no era una pelea tonta. Ni siquiera te habría abierto la puerta de haber sabido que eras tú.

Danny: joder, mira que eres, eh...

Tú: menos mal que estás hasta el culo por mí...

Danny: no vale usar mis frases cursis dichas en un momento de enfado para reírte de mí.

Tú: ¿eso desde cuando?

Danny: desde ahora y hasta que nos muramos.


Os mirasteis un instante a los ojos y después os echasteis a reír como unos pánfilos.  Le diste otro abrazo y cerraste la puerta de casa.

 

 

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