Capítulo 40: it was only a kiss
WEP. Llego un día antes, pero bueno. Yo no sigo ni mis propios calendarios, en fin...
SE LO DEDICO A LORENA, QUE SE ACABA DE GRADUAR Y SE MERECE MILLONES Y MILLONES DE CHUCHERÍAS, QUE LA QUIERO MUCHO Y ESPERO QUE LA GUSTE MI HUMILDE REGALO =)
Me quedé paralizado. Era como una de esas veces en las que muere alguien que parece inmortal, como Elvis, o te dicen que el precio de la gasolina va a bajar, que no te lo crees. Tu mente se cierra porque no puede ser verdad.
Yo: creo que no te he entendido bien.
Tn: sí, me has entendido, me has entendido porque eso fue lo que hice, y ojala pudiera dar marcha atrás y mirarlo todo fríamente...
Yo: ¿le devolviste el beso a Ben?
Asintió, sin mirarme, con las lágrimas anegando sus ojos.
Yo: ¿por qué?
Tn: ¿acaso no es obvio?
Yo: no, _____(tn), joder. No es nada obvio que beses a uno de mis amigos.
Tn: acababa de decirme que te habías tirado a otra, me llené de furia, sentí que habías pisado mi dignidad y lo hice por venganza, por... por...
Yo: ¿y le creíste sin más? ¿Te dice que te he puesto los cuernos y le crees con los ojos cerrados? ¡Eres la ostia! ¿Eso es lo que confías en mi, eh?
Tn: Dan, por favor, entiéndeme...
Yo: ¿qué cojones quieres que entienda? ¿Te crees que sería capaz de hacerlo? Tirarme a otra teniéndote aquí. ¿Es que se te ha olvidado que estoy enamorado de tí? Que no eres un calentón, _____(tn).
Tn: deja de decir eso, por favor, no puedo soportarlo. No sabes el asco que me doy ahora mismo.
Me levanté del sofá, demasiado asqueado y furioso para seguir parado. Comencé a dar vueltas por el salón, necesitaba romper cosas. Desde fuera podía parecer que solo había sido un beso, por venganza, por dudas, por... Y podía incluso tener sentido, si eras tan orgullosa como lo era ______(tn) sería casi lógico, ojo por ojo como se suele decir. Pero no era eso lo que me dolía, no que hubiera besado a Ben, sino que le hubiera creído con tanta facilidad. Que no hubiera recordado en ese momento aquellas cosas que la confesaba en mis ataques de romanticismo empalagoso.
Además, era la primera vez que me ponían los cuernos. ¿Cómo se digería eso? Siempre era yo quien los ponía, o quien cortaba, o quien la cagaba, así que eso era nuevo para mí.
Me acerqué a la ventana y comprobé que la lluvia ahora apretaba, mojando completamente la calle, y creando pequeños charcos. Miré el reloj, comprobando que pasaban de las siete y que su madre tenía que estar a punto de llegar, sería mejor que me fuera.
______(tn) se levantó del sofá y se acercó a mi, poniendo una mano en mi brazo izquierdo con delicadeza, pero la aparté, sin brusquedad, pero no quería que me tocara en esos momentos. No quería saber nada de ella.
Tn: Danny...
Yo: no lo entiendo...
Tn: yo tampoco.
Me giré y la miré, directamente a los ojos, y aunque verla llorar siempre había sido algo que podía conmigo, no lo fue en esa ocasión.
Yo: ¿por qué lo hiciste? ¿Estabas borracha?
Tn: sabes que no bebo, además, el alcohol nunca es excusa.
Yo: pues no me entra en la cabeza.
Me alejé de ella y de la ventana y recogí mi teléfono de encima de la mesa, para irme de allí.
Tn: Danny, espera, hablemos...
Yo: no me apetece hablar contigo ahora.
Tn: sólo fue un beso...
Yo: ¿solo?
Tn: por favor...
Yo: un solo beso está cargado de miles de intenciones, _______(tn).
La cara le cambió cuando escuchó esa frase, creo que la maté un poco. La miré un instante más y salí de su salón, recogiendo mi chaqueta de su perchero y salí de su casa, cruzándome con su madre en la puerta, a la que ni siquiera saludé. Me monté en el coche y me alejé de allí.
POV NORMAL
Ni siquiera un minuto de tregua. Te estabas ahogando prácticamente con las lágrimas que brotaban de tus ojos, intentando en vano ocultarlas de tu madre, que acababa de entrar al salón tras la salida de Danny.
Madre: hija, ¿se puede saber qué hacía ese muchacho aquí? ¿Yo qué te dije de volver a verle?
Entró al salón, tras haberse quitado el abrigo y tú te levantaste del sofá, ocultando tu cara de ella, pero era madre, y todas las madres tienen un sentido arácnido para detectar cuando a sus hijos les ocurre algo.
Te interceptó de camino a las escaleras y te giró del brazo con brusquedad, para mirarte directamente a la cara.
Madre: ¿qué ha pasado?
Tú: nada.
Madre: ¿y por qué lloras?
Tú: ¡por nada!
Madre: hija, soy tu madre, puedes contarme las cosas.
Sí, claro. Una madre, por mucho que lo intenten algunas, nunca es una amiga. Y la tuya mucho menos.
Madre: ¿os habéis peleado?
Tú: no, esta es nuestra manera de demostrarnos que nos queremos.
Madre: ¿qué ha pasado? Mira que como sea culpa suya se va a arrepentir de...
Tú: mamá, déjalo, ¿vale? Nos hemos peleado, ya está. Puedes estar contenta.
Dicho lo cual, subiste a tu cuarto y te encerraste en él. Te tiraste de cabeza a la cama, con esa sensación de querer dormir una eternidad y más o de morirte directamente. Incertidumbre. Eso sentías. Danny había salido de tu casa cabreado y dolido, y ahora mismo no sabías lo que erais, pero lo más probable es que ya no fuerais nada. Apretaste los ojos con fuerza, como si echaras ese pensamiento de tu cabeza y te abrazaste a la almohada, echa un ovillo. Las lágrimas seguían ahí, cayendo por tus mejillas, pero ya no las echabas cuenta. Nunca te habías sentido así y era algo extraño. Sí, habías tenido alguna que otra penuria por amor, lo típico: un chico que no te hace ni caso, una pelea tonta, algunas palabras dolorosas... Pero nunca eso. Nunca la culpa había sido tuya, y mucho menos por ponerle los cuernos a la persona más importante de tu vida.
Te quedaste dormida sin querer, te ocurría siempre que llorabas, se te ponía dolor de cabeza y te entraba sueño. Despertaste casi a la hora del a cena sin haber hecho nada de deberes ni haber estudiado, y tenías examen al día siguiente, y al otro, y al otro... Te levantaste de la cama y saliste hacia el baño, a lavarte la cara de muerta que tenías para estudiar un poco hasta que tu madre anunciara la cena, aunque no te apetecía hacer ni una cosa ni la otra, ni cenar ni estudiar.
Miraste la BB, buscando algo que sabías que no iba a aparecer, quizás una llamada, o un mensaje extraviado. Nada. Ni una señal. ¿Se lo habría contado ya a los chicos? ¿Pensarían ellos que eras una puta, como tú misma pensabas? Tuviste que tragarte el nudo que se estaba formando de nuevo en tu garganta para no echarte a llorar de nuevo y te pusiste a estudiar Filosofía, que la llevabas bastante mal. No pudiste evitar acordarte de cuando Danny te "ayudó" a estudiarla, diciendo que Sócrates había jugado en el Bolton... Era imposible concentrarse, todo, absolutamente todo, te traía recuerdos con él, sobretodo la cama... ¿Dónde estaría Danny ahora? ¿Habría salido y te estaría pagando con la misma moneda? ¿Haría algo por despecho? Y en caso de hacerlo... ¿se arrepentiría después?
Bufaste, con el ahogo instalado en el pecho y miraste al techo para respirar hondo. La puerta de tu cuarto se abrió tras una pequeña llamada y tu padre asomó la cabeza por ella, tímidamente.
Padre: hija, a cenar.
Tú: no creo que baje, no tengo hambre y me queda mucho por estudiar.
Padre: pero tienes que comer, llevas aquí toda la tarde.
Tú: papá, que no quiero nada.
Padre: ¿te subo un vaso de leche con galletas?
Tú: papá.
Le miraste con dureza, para que se fuera y dejara de ser tan amable, porque era lo último que querías, pero hizo todo lo contrario. Entró a tu cuarto, cerrando la puerta tras él, y se acercó a ti.
Padre: mamá dice que te has peleado con Daniel.
Tú: ¿y?
Padre: ¿es verdad?
Tú: sí.
Padre: vaya... ¿Culpa suya?
Tú: no. Ha sido mía.
Padre: pues pídele perdón, me caía bien ese muchacho.
Lo acompañó de una sonrisa tierna y a ti se te escapó otra, tu padre era un padre peculiar, pero era un buen padre. Se te aguaron los ojos sin querer, y no lo pasó por alto.
Padre: nunca lo pases mal por un hombre, _____(tn), por mucho que le quieras o él te quiera a ti. Ningún hombre se merece las lágrimas de una mujer.
Tú: ya... pero no soy de madera, y el sentimiento de culpa no se olvida durmiendo.
Padre: pero sí pidiendo perdón.
Quizás, y tú no le habías pedido perdón a Danny, solo le habías contado lo que habías hecho y porqué, pero no le habías dicho ni que te arrepentías ni que lo sentías. Lo más seguro era que no sirviera de nada, pero tu conciencia se quedaría más tranquila.
Terminó cediendo él, dejándote que estudiaras pero, ni un cuarto de hora más tarde, subió de nuevo, tonel vaso de leche y las galletas y te conminó con una mirada a que te lo tomaras.
Continuaste estudiando un par de horas más, pero no te entraba nada en la cabeza. Ibas a suspender, lo tenías asumido. Un par de horas más tarde soltaste el libro y te pusiste a dormir, porque lo necesitabas. Igual al día siguiente todo había cambiado y esas últimas semanas solo habían sido una negra pesadilla. Necesitabas que fuera eso. Con todo tu corazón.
Pero no lo era. Y pasaste todo el lunes deprimida, llorando sin querer que te vieran y aguantando los consuelos de tus amigas, que aunque lo hacían con toda su buena fe, no conseguían nada.
Al tocar el último timbre, Lucy y tú ibais de camino al autobús, y sabías que te iba a decir algo.
Lucy: te lo dije.
Tú: odio que me digas te lo dije.
Lucy: eso no quita que lo hiciera. Te dije que no le dijeras nada a Danny, que sólo había sido un beso, y que no te iba a perdonar.
Tú: pues muy bien, acertaste. ¿Te doy un pin?
Sí, también tenías un humor de perros, pero Lucy te conocía y sabía que odiabas que te dijeran ese consabido "te lo dije". Sí, te lo había dicho, te había advertido sobre ello y no la habías hecho caso. ¿Y qué? Era tu vida y eran tus errores, y tendrías que afrontarlos tú por mucho que doliera.
Pasaste todo el día auto marginada. Llegaste a casa e intentaste contactar con Danny miles de veces, sin resultado todas ellas. Sabías que ese día lo tenia libre por que al día siguiente McFly volaba hacia España, y que no te lo cogía porque no quería.
Tu madre tuvo la deferencia de no preguntarte nada ni ponerse pesada contigo, porque de lo contrario lo más probable era que la hubieras mordido o algo por el estilo.
Justo después de la cena, estabas repasando la filosofía helenística del examen del día siguiente, cuando tu BB vibró por la llegada de un mensaje por WhatsApp. Te sobresaltaste pero cogiste el teléfono y comprobaste de quién era el mensaje.
Danny.
El corazón te dio un brusco vuelco y tardaste unos segundos en reaccionar. Solo podía decirte dos cosas. Una, que lo olvidaba todo y que podíais seguir tal y como estabais antes, y dos, que te odiaba, cortaba contigo, te repudiaba y que había empezado a hacerte budú. Vale, quizás no fuera tan exagerada la segunda opción (o eso esperabas), pero te habías puesto muy nerviosa. Querías abrir ese mensaje y ver qué decía, pero te daba miedo al mismo tiempo.
Terminaste por abrirlo porque la curiosidad mató al gato y lo leíste rápidamente, para minimizar el dolor que pudieran causarte sus palabras.
Hay un libro tuyo del instituto en mi casa, pásate mañana a primera hora a por él si le necesitas, estaremos muy ocupados estos días.
Nada más. Totalmente impersonal. Sin denotar furia, ira, dolor, rencor o algo... Nada. Solo un aviso y ya está. ¿Cómo se sentiría él? ¿Se sentiría igual de mal que tú?
Bufaste de nuevo, le contestaste un parco "de acuerdo" y te metiste de lleno en los apuntes o terminarías sin estudiar nada...






